Taza de té calienteGetty/ WIROJE PATHI

Beber café o té muy caliente puede aumentar el riesgo de cáncer de esófago

Beber seis o más bebidas calientes al día se asociaron con un mayor riesgo de carcinoma de células escamosas de esófago

Beber bebidas calientes es una práctica habitual, pero el posible impacto de su temperatura sobre el riesgo de cáncer de esófago a niveles típicos de las poblaciones occidentales no estaba del todo claro. Ahora, un estudio de la Universidad de Oxford sugiere que las personas que consumen bebidas «muy calientes» o «calientes» podrían presentar un mayor riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas de esófago (CCE), uno de los principales tipos de cáncer de este órgano.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica el consumo de bebidas muy calientes, por encima de los 65 °C, como «probablemente cancerígeno».

Con financiación de Cancer Research UK, la doctora Keren Papier, investigadora principal y epidemióloga nutricional sénior de Oxford Population Health, y su equipo analizaron los datos de casi 980.000 adultos del Reino Unido para estudiar la relación entre la temperatura y la frecuencia de consumo de bebidas y el riesgo de cáncer de esófago.

Los resultados mostraron que tanto el consumo de bebidas a temperaturas muy elevadas como beber seis o más bebidas calientes al día se asociaron con un mayor riesgo de carcinoma de células escamosas de esófago.

Los hallazgos sugieren que reducir la temperatura de las bebidas podría contribuir a prevenir una proporción importante de los casos de carcinoma de células escamosas de esófago. Sin embargo, ninguno de estos factores se relacionó de forma significativa con el riesgo de adenocarcinoma de esófago.

Este estudio aporta nuevas evidencias sobre la importancia de la temperatura de las bebidas y de la frecuencia de consumo como posibles factores de riesgo del CCE, especialmente en poblaciones donde el té y el café forman parte habitual de la alimentación.

La Dra. Keren Papier explica que «las investigaciones internacionales han demostrado desde hace tiempo que consumir bebidas como el mate a temperaturas muy elevadas, como es habitual en Sudamérica, está relacionado con un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer de esófago» y añade: «Lo que no estaba tan claro era si esto también se aplicaba a las temperaturas a las que se suelen consumir las bebidas calientes en las poblaciones occidentales», concluye la experta.

Para tranquilizar a los amantes del café o el té caliente los expertos aseguran que el riesgo de desarrollar cáncer de esófago depende de múltiples factores. Aunque los resultados de este estudio apuntan a un posible aumento del riesgo de carcinoma de células escamosas de esófago, los investigadores recuerdan que, si el riesgo de partida es bajo, este incremento podría tener un impacto limitado sobre el riesgo absoluto de desarrollar la enfermedad.

Formas del cáncer de esófago

Las dos formas más comunes de cáncer de esófago se nombran según el tipo de células que se vuelven malignas:

Carcinoma de células escamosas: cáncer que se forma en las células delgadas y planas que revisten el interior del esófago. Este tipo de cáncer se encuentra con más frecuencia en la parte superior y media del esófago, pero se presenta en cualquier lugar del esófago. También se llama carcinoma epidermoide.

Adenocarcinoma: cáncer que comienza en las células glandulares. Las células glandulares en el revestimiento del esófago producen y liberan líquidos como el moco. Los adenocarcinomas se suelen formar en la parte inferior del esófago, cerca del estómago.

Síntomas del cáncer de esófago

Los oncólogos afirman que la mayoría de los cánceres de esófago no causa síntomas hasta que han alcanzado una etapa avanzada, cuando son más difíciles de tratar. Los síntomas más comunes del cáncer de esófago son:

  • Problemas para tragar
  • Dolor en el pecho
  • Pérdida de peso
  • Ronquera
  • Tos crónica
  • Vómito
  • Dolor en huesos (si el cáncer se ha propagado a los huesos)
  • Sangrado en el esófago. Esta sangre entonces pasa a través del tracto digestivo, lo que puede causar que la excreta se torne negra. Con el tiempo, esta pérdida de sangre puede causar anemia (bajos niveles de glóbulos rojos), lo que puede provocar que una persona se sienta cansada.