La mentira puede convertirse en un patrón de comportamientoGetty Images/iStockphoto

Los seis gestos que pueden delatar a alguien que miente

Los estudios sugieren que dos personas que se conocen por primera vez pueden llegar a decirse hasta tres mentiras durante los primeros cinco minutos de conversación. Pero ¿cómo se explica un dato tan sorprendente? ¿Por qué mentimos incluso cuando sabemos que no deberíamos hacerlo? ¿Lo hacemos para proteger a las personas que queremos, para proyectar una imagen más favorable de nosotros mismos o existen motivos más profundos detrás de nuestros engaños?

El experto en comportamiento y lenguaje corporal Thomas Erikson explica en Rodeados de mentirosos (Ed. Planeta) las raíces psicológicas de la mentira y analiza el impacto que esta conducta puede tener en nuestras relaciones personales y profesionales.

Según explica Erikson, en muchos casos mentimos para protegernos: evitar un castigo, escapar de una crítica o librarnos de una consecuencia negativa. En otras ocasiones, el objetivo es proteger nuestras relaciones. Algunas personas consideran que decir la verdad puede herir o decepcionar a alguien cercano, por lo que prefieren disfrazar la realidad para mantener la armonía.

También hay quienes utilizan la mentira como una herramienta para obtener beneficios, ya sea para alcanzar metas personales, conseguir ventajas competitivas o sacar provecho económico. Otros recurren al engaño para mejorar su reputación, adornar un currículum o manipular determinadas situaciones en su favor. A veces, inventamos historias o maquillamos la realidad para presentarnos bajo una luz más favorable y ocultar defectos, errores o inseguridades.

Cómo desenmascarar a un mentiroso

Para algunas personas, la mentira puede convertirse en un patrón de comportamiento. Esto puede ocurrir porque nunca experimentaron consecuencias por engañar o porque aprendieron a considerar la mentira como la forma más sencilla de gestionar sus relaciones sociales.

El experto afirma que «enfrentar a alguien que sospechamos que miente no es solo un ejercicio de verificación, sino un proceso delicado. Implica comprender sus motivos, cuidar la confianza mutua y, sobre todo, buscar claridad sin destruir el vínculo».

Además, Thomas Erikson añade: «No hay que olvidar que detrás de cada mentira hay una persona con miedos, ambiciones y vulnerabilidades. Por eso, la recomendación es mantener la calma: elegir un lugar neutral, practicar la escucha activa y utilizar un lenguaje corporal abierto. Lo fundamental es evitar culpar directamente y, en su lugar, mostrar empatía».

Seis señales

Detectar una mentira no siempre es sencillo, pero existen determinados gestos y comportamientos que pueden levantar sospechas. Lola Pelayo, experta en comunicación e inteligencia emocional explica seis señales que pueden delatar una mentira, según el lenguaje corporal.

1. Tocarse la nariz: Los nervios asociados a la mentira pueden aumentar la temperatura facial y provocar una inflamación del tejido interno de la nariz. Por eso, uno de los gestos que pueden aparecer es tocarse la nariz o la zona que rodea la boca.

2. Tocarse el cuello: Otro comportamiento que puede aparecer es tocarse el cuello o intentar liberar la zona del cuello, por ejemplo, aflojándose una corbata o un pañuelo.

De nuevo, este gesto estaría relacionado con la sensación de calor provocada por el nerviosismo, el miedo o la ansiedad.

3. Parpadear mucho o apartar la mirada: En situaciones incómodas, el ritmo de parpadeo puede aumentar. La persona también puede llegar a frotarse los ojos o apartar la mirada como una forma de afrontar el momento de tensión.

4. Apretar los puños o esconder las manos: Otro indicio puede ser mantener los puños apretados o esconder las manos, especialmente cuando se ocultan los pulgares.

Este comportamiento puede reflejar incomodidad o un intento de ocultar algo. Por eso, esconder las manos también puede convertirse en una señal que conviene observar.

5. Utilizar frases más largas y complejas: Mentir y, al mismo tiempo, controlar la conversación no resulta sencillo. Por ello, las respuestas pueden volverse más largas y complejas, con una cantidad excesiva de detalles. El esfuerzo por construir y mantener una versión determinada de los hechos puede hacer que la persona utilice oraciones más elaboradas de lo habitual.

6. Repetir palabras o la pregunta: Al mentir, las personas pueden repetir palabras e incluso frases completas. Otra estrategia consiste en repetir varias veces la pregunta que se les acaba de formular. En estos casos, repetir la pregunta puede servir para ganar tiempo antes de responder y elaborar el relato que se quiere ofrecer.