La perimenopausia es una etapa de transición hormonal a partir de los 40 años
Perimenopausia: los síntomas que muchas mujeres confunden con el estrés a partir de los 40
Dormir peor, sentirse más cansada o tener dificultades para concentrarse son síntomas que muchas mujeres atribuyen al estrés o al ritmo de vida. Sin embargo, también pueden estar relacionados con la perimenopausia, una etapa de transición hormonal que comienza antes de la última menstruación.
Aunque los cambios hormonales femeninos suelen asociarse a la menopausia, sus primeras manifestaciones pueden aparecer años antes, habitualmente durante la década de los 40. Y no siempre se presentan en forma de sofocos. Las alteraciones del sueño, los cambios en el ciclo menstrual, la irritabilidad, el cansancio o la llamada niebla mental, que dificulta mantener la concentración, también pueden formar parte de esta transición.
Reconocer estas señales ayuda a dejar de normalizar un malestar que puede afectar al día a día y a prestar más atención a las necesidades del organismo.
«Hablar de «la mujer a partir de los 40» como si fuera una categoría homogénea no refleja la realidad. La transición hacia la menopausia es progresiva y profundamente individual», explica Idaira Domínguez, fundadora y CEO de isâen, una marca española especializada en suplementación femenina para las distintas etapas de la vida.
Pequeños cambios cotidianos
La perimenopausia no tiene una edad de inicio exacta ni se manifiesta de la misma manera en todas las mujeres. Por eso, en lugar de resignarse al malestar, resulta importante aprender a reconocer las nuevas necesidades del cuerpo y adaptar los hábitos de autocuidado.
No hacen falta grandes transformaciones. En muchos casos, pequeños ajustes en la rutina pueden contribuir a mejorar el bienestar cotidiano.
Dormir mejor, más allá de sumar horas. Cuando el descanso empieza a resentirse, mantener horarios regulares, reducir los estímulos antes de acostarse y crear un ambiente tranquilo puede ayudar a establecer una rutina nocturna más reparadora.
Moverse para ganar bienestar. Caminar, practicar ejercicios de fuerza o elegir una actividad física motivadora contribuye al cuidado de los músculos y los huesos, además de favorecer el estado de ánimo. La clave está en encontrar una práctica que pueda mantenerse en el tiempo, sin convertirla en una obligación más.
Adaptar la alimentación a las nuevas necesidades. Dar prioridad a las proteínas, la fibra, el calcio y las grasas saludables puede formar parte de una alimentación equilibrada. También conviene observar cómo influyen el alcohol y la cafeína en el descanso.
Reducir el ritmo cuando sea necesario. La irritabilidad, las dificultades para concentrarse o la sensación de cansancio constante no deberían asumirse como molestias inevitables. Reservar momentos de calma, gestionar el estrés y prestar atención al bienestar emocional también forman parte del autocuidado.
Suplementación adaptada
Con el objetivo de acompañar a las mujeres durante esta etapa, isâen ha desarrollado un sistema de suplementación formulado específicamente para la perimenopausia. Su composición combina Vitex agnus-castus, utilizado para determinadas molestias menstruales, con rhodiola y coenzima Q10, vinculadas a su enfoque sobre la fatiga y el metabolismo energético. También incorpora vitaminas del grupo B, que contribuyen a reducir el cansancio.