Una muerte que grita contra la situación del campo español
No puedo sino denunciar, con toda rotundidad, la responsabilidad política y moral de este Gobierno en la muerte de David Lafoz. No hablamos solo de cifras ni de normativas: hablamos de personas que no pueden más
David Lafoz, joven agricultor aragonés de 27 años, se ha quitado la vida. Y no lo ha hecho en silencio. Lo ha hecho dejando tras de sí un grito desgarrador que debería sacudir hasta los cimientos a quienes hoy gobiernan España y Europa:
«No aguanto trabajar 18 horas para no vivir».
David no es un caso aislado. David es el rostro joven, valiente y sacrificado de una generación de agricultores que no puede más. Su vida, marcada por el esfuerzo y la responsabilidad, acabó aplastada por el peso de las políticas ideológicas, de la presión fiscal desmedida y de un sistema que ha declarado la guerra al campo.
En los últimos años, hemos asistido al abandono planificado del sector primario. El bipartidismo, al servicio de la Agenda 2030 y del fundamentalismo climático de Bruselas, han convertido al agricultor familiar en su enemigo. Han sustituido el apoyo por la sospecha, la colaboración por la fiscalización, y la promoción del producto nacional por la sumisión a los intereses globalistas. Y mientras el campo se desangra, los burócratas brindan en Davos hablando de «transiciones verdes».
Pero la transición de David fue otra: de la esperanza a la desesperación.
Como portavoz de Agricultura, Pesca y Alimentación de VOX en el Congreso, no puedo sino denunciar, con toda rotundidad, la responsabilidad política y moral de este Gobierno en la muerte de David Lafoz. No hablamos solo de cifras ni de normativas: hablamos de personas que no pueden más. De jóvenes que heredan explotaciones y terminan encerrados en una jaula fiscal, laboral y ecológica imposible de sostener.
David lo dijo alto y claro. Y lo dijo antes de morir:
No podía soportar más inspecciones de Hacienda. No podía sostener jornadas interminables sin ver futuro alguno. No podía con el abandono de una clase política que no conoce el campo y que lo desprecia.
Su suicidio no es un accidente. Es consecuencia. Es consecuencia de una Europa que impone cuotas, restricciones y burocracias a los nuestros, mientras permite la entrada masiva de productos extracomunitarios sin garantías.
Es consecuencia de un Gobierno que ha criminalizado la ganadería, ha legislado contra el agricultor y ha convertido la tierra en un campo minado de trabas administrativas.
Es consecuencia de un bipartidismo que predica «sostenibilidad» desde despachos con aire acondicionado, mientras empuja a nuestros jóvenes del campo a la ruina y al vacío.
Desde VOX llevamos años advirtiendo de este proceso. Lo hemos dicho en el Congreso, en las calles y en los medios: «Sin agricultores, no hay España. Sin soberanía alimentaria, no hay nación libre.» Pero no basta con advertir. Es hora de actuar. Hoy, el sacrificio de David nos obliga —nos exige— dar un paso más. Exigimos:
Un plan de choque para reducir la carga fiscal y burocrática sobre el campo.
La derogación de toda normativa ideológica que impida producir en libertad y rentabilidad, empezando por el Pacto Verde y la Agenda 2030
Una revisión del modelo europeo, donde la sostenibilidad económica y social del agricultor debe estar por encima del capricho climático de las élites y de sus intereses comerciales globalistas con países terceros
Exigimos la recuperación de los principios fundacionales de la Política Agraria Común que Populares y Socialistas han difuminado en Europa: Preferencia Comunitaria, Unidad de Mercado Europeo con fronteras firmes y Solidaridad Financiera para fortalecer el sector agrario.
Y exigimos también respeto. Respeto por quienes han sostenido este país con sus manos, su sudor y su amor por la tierra. Respeto por David Lafoz, que no murió por cobardía: murió porque ya no le dejaron vivir.
Más de 2.000 personas lo despidieron en Belchite, con tractores escoltando su féretro. Porque David no solo era un agricultor: era un símbolo. Y como todo símbolo, su eco debe transformarse en acción.
VOX no va a callar. Vamos a llevar su nombre al Congreso, a cada comisión y a cada sesión plenaria. Porque en el campo también —y sobre todo— sólo VOX ha estado, está y estará con quienes se levantan de madrugada para alimentar a España.
Descansa en paz, David. Que tu muerte no sea en vano.
Ricardo Chamorro es portavoz de Agricultura, Pesca y Alimentación de VOX en el Congreso de los Diputados