Tractor arando en el campo.Europa Press

El vídeo de un agricultor para visibilizar la dureza de la vida en el campo tras la muerte de David Lafoz

Un informe de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo el 20 % de los agricultores ha tenido pensamientos suicidas

«Hoy no hay buenos días». Con esta lúgubre afirmación mostraba su pesar el popular Tomy Rohde tras la pérdida de David Lafoz, el joven agricultor que llegó en tractor a las puertas del Palacio de la Aljafería en Zaragoza durante las protestas del campo en 2024 y que falleció el pasado 9 de julio.

Tom, un agricultor que ha adquirido una importante popularidad en los últimos tiempos en redes donde comparte con su más de 56.000 seguidores sus cotidianas labores agrarias, evidenció en su mensaje la preocupación por la salud mental de la gente del campo.

«Despertarse y ver esto que te mandan decenas de compañeros, lo cual como sabemos todos los agricultores se evita comentar en abierto: la tremenda cantidad de suicidios entre agricultores. Otro que se nos va, descanse en paz», indicaba el cordobés.

El lamento de Tom fue a más días después de la muerte de David Lafoz, que con poco más de 15 años decidió apostar por quedarse en su pueblo, trabajar la tierra y luchar por el sector primario.

«Los suicidios en el sector agrícola duplican al del resto de sectores. Solo en Francia un agricultor se suicida cada dos días», comenzaba el vídeo, donde se apreciaba a Tom realizando sus labores diarias.

Los datos mostrados evidencian la complejidad que viven agricultores y ganaderos: según un informe de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo el 20 % de los agricultores ha tenido pensamientos suicidas, mientras que cerca del 50 % muestra síntomas de depresión en un contexto donde el 93 % son empresas familiares.

«El 48% de los agricultores supera las 48 horas de trabajo semanales, en un entorno marcado por el aislamiento, la falta de descanso y la ausencia total de servicios de salud mental en zonas rurales. A esto se le añade una carga administrativa desmesurada e inspecciones sin previo aviso», concluye Tom, que rompe en esta publicación con la pasión que acostumbra a transmitir por su forma de vida, aunque lo hace con el objetivo de hacer entender la realidad que se vive en las explotaciones.