Ilustración generado con inteligencia artificial sobre un juicio por abuso sexual a una gallina

Un Juzgado de lo Penal de Córdoba ha absuelto recientemente a varios jóvenes que «abusaron sexualmente de una gallina». No es broma. No es un chiste de Chiquito. No es una sátira de Cela. La noticia es real. Verdadera era también la reacción de un activista oblongo de Pacma en TikTok rasgándose las vestiduras en la puerta del Juzgado por la absolución de los tres profanadores de la cloaca de la gallina. Desconozco si le echaron burundanga o lisa y llanamente la cogieron del pescuezo o las alas y procedieron a desflorar a la gallina (no se sabe si era polla). Igualmente se ignora si la gallina declaró en el acto de la vista. El caso es que los autores de la cópula aviar, no contentos con forzarla, subieron su proeza a Instagram. Y claro, denuncia, proceso penal, acusación particular, peritos veterinarios… y finalmente petición del Fiscal de absolución.

Las redes sociales han promovido que esperpentos como el descrito, aficiones sexuales de dudoso gusto, bromas cretinoides o comportamientos patológicos, sean vistas por decenas de miles de personas. A veces millones. En el pecado está la penitencia. A partir de ahora la manada de la gallina no podrá evitar que al entrar en un bar, acudir a una reunión de amigos, o simplemente ir a la reunión de la comunidad, el vecino de al lado o la cajera de Mercadona lo conozca como el follagallinas o jodepavas (no sabemos si las pavas serán de su apetito más íntimo). Pero ser tonto o tener mal gusto no es delito. Le pese a quién le pese y menos mal (menudo riesgo de multiplicar la población reclusa). Pese a la salvajada perpetrada en 2023 al modificar los delitos de maltrato animal en España haciendo volar el principio de intervención mínima que debería de regir en materia penal, el abuso sexual practicado a una cabra, un ovejo o incluso un orangután sólo es delito si hay «lesiones». Es decir, que si en «la relación» no hay desgarro, no hay excoriación, no es delito y no se les puede procesar. Ni siquiera por gilipollas.

Dice Eduardo Torres-Dulce, ex Fiscal General, que tenemos el peor Código Penal de Europa

Dice Eduardo Torres-Dulce, ex fiscal general, que tenemos el peor Código Penal de Europa. Y probablemente lleva razón. Denuncia que el legislador se ha cargado el principio de intervención mínima, y también es verdad; que en España se abusa de las leyes penales en blanco, cosa que también es cierta, especialmente en delitos medioambientales. Un ejemplo de pésima técnica legislativa es este tema del maltrato animal donde puede ser delito el hecho de matar una rata o un palomo y donde las penas se equiparan a las lesiones a las personas. Sugiero a Torres-Dulce, que aderece sus críticas al Código Penal español y al sistema actual con los adjetivos grotesco o esperpéntico. Que tres descerebrados anestesiados con JB confundan la diversión con coger a una pobre gallina y ponerla a mirar a Cuenca es objetivamente un disparate, un desvarío hiperbólico, un acto idiota, sin gracia y denigrante para los autores y para el animalito. Que un señor del Pacma y algunos tertulianos pidan cárcel para ellos, es igual de disparatado, absurdo y repugnante. No cabe un tonto más, es realmente difícil superar tanta gansada. A ver si alguien le hace caso a Torres-Dulce. Ya podía haber dicho estas cosas cuando era fiscal general del Estado.

Santiago Ballesteros Rodríguez es abogado en ejercicio