Los bienintencionados

Más de un loco ha soltado mapaches, también en nuestros ríos y, cuando se intentan controlar, los bienintencionados dicen ¡que mejor capturarlos, esterilizarlos y volverlos a soltar!

Visón europeoEuropa Press

Escribo estas líneas a raíz de una noticia publicada en el diario Menorca el pasado 22 de agosto. «Ahogan por error unas tortugas mediterráneas en Sant Tomàs pensando que eran marinas. Tenían la mejor intención, pero la falta de conocimiento les llevó a cometer un error fatal. El GOB ha relatado este viernes que un grupo de personas ha ahogado por equivocación a unas tortugas recién nacidas en la playa de Sant Tomás. Llevaron a las tortugas hacia el mar y las pusieron en agua salada. Creyeron que se trataba de un nido de tortugas marinas, las que nacen en la arena y nada más eclosionar se dirigen a la costa. En realidad, no obstante, eran tortugas mediterráneas, una especie terrestre que no sabe nadar y vive entre la vegetación de tierra.»

¡Y no pasa nada porque … tenían la mejor intención!

Otros bienintencionados: la gente que da de comer a los gatos callejeros en las afueras de las ciudades y pueblos. A pesar de que la castración es obligatoria, ignoran esta responsabilidad y reaccionan con indignación cuando se les llama la atención al respecto. No sólo es un peligro para la salud, también para la naturaleza, pues cazan cantidad de pájaros y conejos, hibridándose con gatos monteses.

O los bienintencionados que irrumpieron en su momento en las granjas de peletería de visones y abrieron las jaulas, ignorando que se trataba de visón americano. Las consecuencias fueron terribles para nuestros menos agresivos visones europeos, ratas de agua, nutrias, ranas y fauna de los ríos en general.

Peor que esto, más de un loco ha soltado mapaches, también en nuestros ríos y, cuando se intentan controlar, los bienintencionados dicen ¡que mejor capturarlos, esterilizarlos y volverlos a soltar!

Tortuga

Un recuerdo a un amigo mío que, en una espera en Navarra, mató un mapache y se hizo un gorro estupendo al estilo Davy Crockett.

Una señora se había enfrentado entre lágrimas y gritos a unos empleados del ayuntamiento que, con escopetas de pequeño calibre intentaban reducir la población de cotorras en el parque de la Fuente del Berro

Otros bienintencionados: los que soltaron, en su momento, las primeras cotorras argentinas o las cotorras de Kramer que infestan Madrid en detrimento de nuestros gorriones, verderones, jilgueros etc. Hace ya años leí una noticia en la que una señora se había enfrentado entre lágrimas y gritos a unos empleados del ayuntamiento que, con escopetas de pequeño calibre intentaban reducir la población de cotorras en el parque de la Fuente del Berro. Menos mal que algunos ayuntamientos siguen en su discreta lucha por controlarlas.

Hablando de esto, el otro día me hizo gracia un chat de vecinos del barrio de Aravaca de Madrid: una vecina se quejaba del ruido de «esas» cotorras, y otra, con mucho humor, le respondió que disculpara, que intentaría hablar más bajo.

O los que van a la casa de campo y se encuentran un zorro que se debió colar desde El Pardo y piensan que dándole de comer van a contribuir a restaurar la naturaleza a su estado primigenio.

O los que dan de comer a jabalíes en merenderos o en urbanizaciones en las afueras de las grandes ciudades sin saber el problema que crean más tarde cuando los jabalíes pierden el miedo a los seres humanos y se vuelven agresivos.

Otro recuerdo a los que compraron cerdos vietnamitas. ¡Que graciosos eran de pequeños! Pero cuando crecieron, los soltaron, y estos se cruzaron con nuestros jabalíes, generando ahora una población híbrida que también debe ser controlada.

O los que encuentran un corcino sólo y, pensando que le ha abandonado su madre, lo recogen… Admirable la Asociación del Corzo Español (ACE) que, año tras año, lanza la campaña «Si te lo llevas, morirá».

O los que, han empezado a dar de comer a los osos en las carreteras comarcales de Asturias y Santander. Se sacan videos que luego cuelgan en Instagram…qué barbaridad.!

En el mejor de los casos, todos estos bienintencionados han visto un par de documentales de la 2 de TVE, o Bambi ¡qué daño ha hecho esta película! Seguramente no vieron El Oso Yogui, donde el guardabosques perseguía a los visitantes de Yellowstone para impedir que alimentaran a los osos y evitar así los problemas que eso generaba después. No son conscientes de que sus acciones no ayudan en nada y suelen acabar con la muerte de los animales que tratan de proteger o, de rebote, con la de otros. Y es que, hay que eliminar a todos estos ‘exóticos’ introducidos y en ocasiones a los «domesticados».

Pero, odian la palabra muerte y duermen tranquilos pensando que todo esto se arregla con esterilizaciones, seguimientos con radio marcadores, rifles de tele-inyección y con el uso de eufemismos como control letal o biológico. Estos bienintencionados, evitan el disgusto de ver la muerte de cerca comprando el pollo y los filetes en bandejas de supermercado.

Hoy en día hasta en los documentales de TV se evitan, casi totalmente, enseñar las imágenes de animales matando otros animales porque hiere la sensibilidad del espectador. Y, así pasa que cuando vas a Faunia con tus hijos pequeños y ven una suricata matar y comerse un gorrión, como le pasó a una amiga mía, se echan a llorar.

Para deshacer estos entuertos tenemos unas administraciones locales profesionales y con buenos técnicos, pero, están en manos de unos políticos mediocres pues, a la mínima mala cara del PACMA, Ecologistas en Acción etc.., se arrugan y paran a los técnicos. No se atreven a entrar «a fondo» por miedo a perder el voto de los urbanitas que cuenta más que el voto de la España despoblada.

El gasto generado por las «soluciones» que exigen estos bienintencionados tiene que asumirlo la Administración porque, por supuesto, ellos no se gastan un duro en naturaleza.

Qué pena que toda esa buena intención no se eduque y encauce adecuadamente porque, mientras tanto y como dijo un santo: «El camino del infierno seguirá empedrado de buenas intenciones».

  • Luis Bernar es empresario