Cumpleaños en Viena, sin vals, pero principesco
Si el cumpleaños de Iñigo fue digno de comentario, también lo es la seguridad, contundencia y constancia con la que Luis de la Peña, recién nombrado presidente, fue enumerando los méritos de los premiados, «a living legend» dijo de Iñigo, sin la mínima duda, y ofreciendo a los asistentes infinidad de planes de caza por todo el mundo, con cuya subasta se financiarán distintos proyectos.
El marqués de Laserna recibe la medalla de oro del CIC de manos de S.A.R. doña Teresa de Borbon-Dos Sicilias, junto con el recién nombrado presidente del Consejo Internacional de la Caza, Luis de la Peña
El Consejo Internacional de la Caza, CIC, se fundó en 1930 por el húngaro Graf Louis Karolyi. Hay muchas asociaciones fomentando la caza en el mundo, y muchas muy distintas, según el país de origen o su filosofía. En mi opinión el CIC mantiene mucho del espíritu fundacional, en el que grandes señores de familias importantes de toda Europa empezaron a proclamar lo que no todo el mundo sabe, que las reservas de caza, las fincas bien cuidadas por sus propietarios, son los santuarios de naturaleza mejor conservados.
Ser miembro del CIC siempre fue un privilegio y no bastaba con solicitar ser miembro ni llegar con un talonario, sino que me parece que se valoraba mucho más la defensa activa que la práctica de la caza. Existían comisiones sobre el Arte, la Literatura, la caza a caballo, las especies migratorias, además de las más conocidas de mediciones de trofeos.
En mi caso, aun conociendo, y mucho, al presidente Alfonso Urquijo y sus sobrinos desde 1981, no fue hasta 1998 cuando Alonso, hoy marques de Valdueza, me invitó a ser miembro después de ayudar a su sobrino Paco, conde de Fontanar, a organizar una exposición de pintura en el Irish Club de Eaton Square de Londres. Paco había pasado varios años como retratista en Petworth y las casas más importantes de Inglaterra y además de exponer sus retratos, quiso hacer bodegones con caza, y me pidió que le proporcionara modelos. Durante un invierno le llevé cercetas, ptarmigans, azulones, y hasta jilgueros que ya habíamos visto en bodegones de Sanchez Cotan y otros. En los bodegones, los pájaros se enriquecían con globos terráqueos, jarras de plata y otras cosas muy bonitas y la exposición tuvo mucho éxito. A Alonso aquello le debió gustar y me admitió en el CIC.
Este sábado en Viena, el CIC ha entregado a Íñigo Moreno, marqués de Laserna, la medalla de oro que es su mayor reconocimiento a quienes dedican su vida a la caza de una forma destacada y pública, convencidos de que hay muy pocas cosas tan grandiosas a las que un hombre se puede dedicar hoy en día como a cuidar los campos para fomentar la fauna.
Un artículo no bastaría para enumerar todas las publicaciones y actuaciones de Iñigo en defensa de la caza, haría falta un libro entero para incluirlas y comentarlas y si algo es cierto es que esa medalla de oro es muy merecida, aunque él lo dudaba en su discurso de agradecimiento, que como corresponde a lo que Viena y el CIC tienen del «mundo de Guermantes», pronunció en francés, que solía ser el idioma de la diplomacia.
Citando a Muñoz Rojas… «fue cuando se le vio más cerca de algo parecido a la lágrima»
Yo estoy seguro que todo el que me lea estará de acuerdo con que querrían cumplir 92 años, como ha sido el caso con Laserna y más si es el mismo día que se recibe un premio tan importante. Los hombres no lloran, nos decían de niños, pero cuando el sábado 19 de abril más de 700 comensales, presidentes de cotizadas, herzogs, graffs, ladies y lords, marqueses y duques, prinzs y prinzessins y otros grandes aficionados de todo el mundo le cantamos el cumpleaños feliz, citando a Muñoz Rojas… «fue cuando se le vio más cerca de algo parecido a la lágrima» mientras se levantaba a saludar con una reverencia y un beso lanzado al ruedo, como un torero, a todos los asistentes. Para un cazador, difícil celebrar un cumpleaños en mejor compañía.
La asamblea de tres días estuvo perfectamente organizada, con una visita y cena en el palacio de los Príncipes de Liechtenstein el viernes, entre carruajes de cuento de hadas, pinturas y mobiliario de primerísima. «Qué maravilla son los palacios en Viena» le oí decir a S.A.R. doña Teresa de Borbon Dos- Sicilias, que fue la que entregó la medalla a Íñigo al día siguiente. Por la mañana se vio en la asamblea a SAS la Princesa Tatiana de Liechtenstein y por la tarde al Príncipe Anton von und zu Liechtenstein.
El duque de Maura , el presidente honorario del CIC George Aman, el conde de Teba y el marques de Laserna, durante el acto de entrega de premios
Terminamos con una visita el domingo a dos grandes casas de campo muy palaciegas donde los grafs Colloredo-Mansell y Hardegg nos enseñaron todo lo más interesante de sus schloss.
También se dieron reconocimientos a otros miembros que se han entregado durante años al CIC, como Anne, la mujer del aficionadísimo cazador, y presidente honorario del CIC, George Aman, que, aun siendo suizo, está muy aquerenciado en La Mancha y en Argentina, y la medalla de plata al marqués de Valdueza y por un trabajo literario a la prinzesssin Auersperg.
Si el cumpleaños de Íñigo fue digno de comentario, también lo es la seguridad, contundencia y constancia con la que Luis de la Peña, recién nombrado presidente, fue enumerando los méritos de los premiados, a living legend dijo de Íñigo, sin la mínima duda, y ofreciendo a los asistentes infinidad de planes de caza por todo el mundo, con cuya subasta se financiarán distintos proyectos.
La nueva junta directiva continuará con el apoyo del Prinz Michael Saxen-Weimar que asistió a la asamblea con la Prinzessin Dagmar, y fue novedad en el CIC el ingreso y asistencia de Jaime Patiño, que con su entusiasta defensa de la caza en sus divertidísimos escritos mantiene la fama de buen cazador del anterior y mítico conde de Teba, pero que, como corresponde al siglo XXI da más importancia a la estética y las conversaciones con amigos que a lo abultado de las perchas o el tamaño de los trofeos.
El duque de Maura y el conde de Teba en el palacio Liechtenstein con la pintura de un joven que soñaba con llegar ser un lancero a caballo
En su discurso, Íñigo se declaró contrario al exceso de ventaja frente al animal al que ha llegado la caza con la adopción de nuevas tecnologías, refiriéndose a uso de térmicos y rifles de largo alcance. Íñigo ha apoyado siempre la caza a caballo con armas blancas, que es como fue la montería durante siglos, sin armas de fuego, que al ser más efectivas han ido arrinconando a la caza a caballo hasta ser olvidada en las legislaciones y reglamentos que redactan personas desconocedoras de la Historia de la caza.
EL CIC ha sido hasta ahora menos mercantilista que otras asociaciones internacionales, manteniendo una estética más europea, que es su esencia, porque si bien la caza es algo tan grandioso como lo puede ser el amor, y la muerte o el sexo son sus objetivos finales, la garantía de su alcance, su comercialización, el desequilibrio en las fuerzas entre las dos partes y tantas otras cosas pueden prostituirlo todo y convertir fácilmente lo que es sublime y admirado en algo sórdido y abyecto. Y desafortunadamente esto pasa con cierta frecuencia hoy en día.
Agradezco a El Debate poder felicitar desde aquí a Íñigo Laserna por su resplandeciente juventud, así como celebrar también sus 65 años de matrimonio con SAR doña Teresa que dieron como fruto tantos hijos y nietos aficionadísimos a la caza.
Porque… ¿Hay algo más importante que ser cazador?
- El duque de Maura, Ramiro Pérez-Maura de la Peña, es cazador