Campo de arroz en la IndiaEuropa Press

Los arroceros llaman a la acción por la importación de terceros países: Marruecos y Filipinas ya han actuado

Los productores claman para que se rebaje del 45 al 20% la tasa de aumento incluida en el umbral de activación para proteger el producto europeo

El arroz europeo se la juega. Los agricultores aprietan para que el Parlamento Europeo defienda sus intereses en la votación sobre el Sistema de Preferencias Generalizadas que tiene lugar este martes 28 de abril, donde pretenden que la decisión vaya encaminada a introducir una cláusula que reduzca el volumen de importación a partir del cual automáticamente se proteja el arroz europeo.

El campo vuelve a señalar las consecuencias de los tratados comerciales con terceros países. La sensación en los cultivos es que estas alianzas provocan un goteo que, poco a poco, resta valor a sus producciones hasta que, con el paso de los años, terminan por acabar con su rentabilidad y las condena al cierre.

El caso del arroz apunta directamente a la distorsión del mercado que generan las cientos de miles de toneladas de arroz que entran en la industria española con orígenes como Camboya, Myanmar, India o Tailandia, que aprovechan la ambigüedad en la norma del etiquetado para disfrazarse de producto nacional, ya que la ley únicamente obliga a identificar dónde se ha envasado el cereal, pero no su procedencia.

«Los países productores de arroz de todo el mundo están mostrando su preocupación por la creciente presión sobre sus sectores nacionales, lo que pone de relieve un desafío global que también afecta de manera significativa a Europa. Ante esta situación, se reclama una respuesta urgente de la UE para activar mecanismos de salvaguardia que garanticen la supervivencia de un sector histórico en varios Estados miembros», exige Asaja, que indica que los responsables políticos de EE.UU. han advertido de que las prácticas comerciales desleales por parte de los principales productores internacionales erosionan el mercado nacional del arroz y amenazan las explotaciones agrícolas, con un incremento de las importaciones de más del 250 % en las últimas dos décadas.

La organización profesional agraria insta a que se rebaje del 45 al 20% la tasa de aumento incluida en el umbral de activación para el arroz importado. La actual propuesta de la Comisión Europea, refrendada en enero por la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento, fija en 570.000 toneladas las importaciones de los países beneficiados con el tratado 'Todo menos armas' (EBA) —principalmente Camboya y Myanmar—, alegando que el umbral establecido ha de ser lo suficientemente elevado para responder a una situación de excepcionalidad; sin embargo, tanto los agricultores como la industria sostienen que a partir de un umbral de 200.000 toneladas ya se producen efectos negativos.

«Marruecos ha iniciado una investigación de salvaguardia tras duplicarse las importaciones en pocos años, causando un grave perjuicio a la producción nacional, mientras que Filipinas ha comenzado a activar medidas de protección ante presiones similares», destaca Asaja, que considera que estos movimientos muestran que el perjuicio de las importaciones desproporcionadas desde terceros países con costes considerablemente inferiores y una legislación más laxa en aplicación de fitosanitarios zarandea también a países productores competitivos.

«El objetivo no es restringir el comercio, sino garantizar que el sector arrocero de la UE pueda seguir desempeñando su papel crucial en el mantenimiento de zonas rurales dinámicas y en la producción alimentaria de alta calidad», defienden los agricultores españoles, que han intensificado las reuniones con europarlamentarios del PP, PSOE, VOX, Compromís e Independientes para tratar de sumar apoyos y obtener una mayoría absoluta en la Eurocámara a favor de la cláusula que reduzca el volumen de importación a partir del cual se protege el arroz europeo automáticamente.