El agricultor recuerda además un dicho tradicional sobre este cultivo
Agricultura
Un agricultor explica cómo cuidar las tomateras para que den mejores tomates
El trabajador muestra el cuidado de las plantas, que ya tienen flores y pequeños tomates pese al frío sufrido
El cultivo del tomate exige cuidados constantes, especialmente cuando las plantas comienzan a desarrollarse y a echar las primeras flores. Un agricultor ha mostrado en el huerto cómo realiza una de esas tareas habituales: «capar» las tomateras, una labor que consiste en retirar los tallos sobrantes para que la planta concentre mejor su fuerza.
«Buenas, aquí andamos con las tomateras, que las estamos capando hoy», explica al inicio del vídeo. Con tono cercano, bromea sobre el término utilizado: «Menos mal que capar las tomateras no vale lo mismo que capar un perro, eh».
El agricultor va retirando los brotes laterales y precisa que esa operación ayuda a que la tomatera crezca como debe. «Estos tallos hay que quitárselos todos porque si no la tomatera no tira como debe de tirar», señala.
También insiste en la importancia de eliminar las hojas más bajas, especialmente las que rozan el suelo, porque pueden favorecer la aparición de problemas en la planta. «Estas hojas, estas que dan al suelo no sirven más que para coger enfermedades y eso», advierte.
Aporcar para reforzar la planta
Después de capar las tomateras, el siguiente paso será aportar tierra alrededor del tallo. El agricultor explica que hay que echar tierra «por un lado y por otro» hasta formar una especie de surco o lomo. Esa labor, conocida como aporcado, permite cubrir parte de la planta para que gane estabilidad y fuerza.
«Mañana le daremos tierra para que vayan cogiendo fuerza», indica mientras observa el estado del cultivo. Las tomateras ya presentan flores y algunos frutos pequeños, una señal positiva después de las bajas temperaturas. «Si hombre, a pesar del frío que han pasado, no vamos a perder todo», comenta.
El agricultor recuerda además un dicho tradicional sobre este cultivo: «Los hortelanos viejos decían que el tomate, que para criar tomate había dos esencias, o tierra nueva o hortelano viejo». En su caso, concluye con ironía, «la tierra no es nueva, pero el hortelano tampoco».
El vídeo termina con las plantas ya encaminadas y con los primeros tomates visibles. «Aquí ya tenemos tomatino», celebra antes de insistir en que todavía queda una labor clave: meterles «un buen aporcado» para que sigan cogiendo fuerza.