Este alivio en los embalses no supone el fin del problema estructural
Agricultura
El «efecto rebote» de las lluvias amenaza al campo español pese al aumento de los embalses
En el sector agrario, la modernización de los regadíos ha permitido optimizar cada gota, pero también ha incentivado la expansión de cultivos intensivos
España ha logrado cerrar en la primavera de 2026 su ciclo de sequía más extenso de la última década. Tras un periodo crítico iniciado en 2021, las abundantes precipitaciones han permitido que las reservas hídricas escalen hasta el 83 % de su capacidad, superando los 46.000 hectómetros cúbicos almacenados.
Sin embargo, este alivio en los embalses no supone el fin del problema estructural, ya que los expertos advierten de un preocupante fenómeno conocido como el «efecto rebote».
Este concepto, vinculado a la paradoja de Jevons, sugiere que una mayor disponibilidad o eficiencia de un recurso no siempre reduce su gasto, sino que puede disparar la demanda.
En el sector agrario, la modernización de los regadíos ha permitido optimizar cada gota, pero también ha incentivado la expansión de cultivos intensivos, consolidando un consumo estructural muy elevado que no disminuye cuando cesan las lluvias. A esta presión se suma ahora la industria digital, debido a que los centros de datos requieren enormes volúmenes de agua para refrigerar sus sistemas.
Una oportunidad para el ahorro
Los organismos técnicos insisten en que España se encuentra en un punto caliente del cambio climático, donde las sequías serán cada vez más recurrentes y severas. La experiencia reciente en zonas como Cataluña, que llegó a niveles críticos del 14 % en sus reservas, demuestra que la vulnerabilidad del país no depende exclusivamente de la meteorología, sino del exceso de demanda instalada.
En este escenario, los expertos subrayan que la abundancia actual debe gestionarse como una oportunidad para el ahorro y no como una excusa para relajar las políticas de control hídrico.