Por la Sierra de Andújar

Hoy día el aprovechamiento más rentable de estas propiedades quizás sea la caza, que se practica en diversas modalidades. Su manejo está basado en favorecer las poblaciones de ciervo y jabalí y de él se benefician otras muchas especies de fauna, cazables y no cazables

Primavera en la Sierra de AndújarCedida por el autor

Cuando he llevado a mis amigos investigadores en Biología de la Conservación a alguna propiedad de esta esplendorosa serranía, me han comentado que aquí han encontrado el más auténtico y mejor conservado bosque mediterráneo. Y es que desde Marmolejo hasta Solana del Pino y desde Azuel hasta Baños de la Encina, se extiende una amplia superficie de terrenos enmarcados en antiguas grandes propiedades por distintas estribaciones de la Sierra Morena, que durante siglos y generaciones de familias, han sido manejadas bajo el primordial enfoque de aprovechar sus recursos naturales renovables. Leña, corcho, carbón, caza, montanera, ganado, miel, han sido los más notables a lo largo del tiempo, y en razón de ellos, estas dehesas serranas diseñadas por el hombre, han constituido y siguen constituyendo uno de los mejores reservorios de biodiversidad con que contamos en nuestro país. De hecho es difícil encontrar en España retazos de auténtico ecosistema mediterráneo cuyo estado de conservación y riqueza biológica sean comparables a los de estas sierras andujareñas.

Hoy día el aprovechamiento más rentable de estas propiedades quizás sea la caza, que se practica en diversas modalidades. Su manejo está basado en favorecer las poblaciones de ciervo y jabalí y de él se benefician otras muchas especies de fauna, cazables y no cazables. La montería española es la forma más generalizada de extraer la caza mayor –no en vano esta región ha sido cuna ancestral de esta exclusiva modalidad española. Y aparte de venados y cochinos, se cobran gamos y en algunas localizaciones, también muflones. De unos años a esta parte ha hecho su aparición la cabra montés, que empieza a ocupar las cuerdas más altas y escarpadas. Probablemente venga corrida de Cazorla como indica el dato de haber sido retratada con cámara trampa en un olivar de la vega del Guadalquivir al este de Andújar (!). Pero la cabra debió ocupar ya toda esta región en épocas pasadas. Chapman y Buck relatan en su Unexplored Spain (1910), una dura expedición en su busca a principios del siglo XX por Sierra Quintana, en el límite noroccidental de esta zona, invitados por el marqués del Mérito. Quintana, en la raya de Andalucía con Castilla La Mancha, alberga a partir de cierta altura, un interesante bosque caducifolio donde también habita el corzo. Yo conozco un abrupto cabezo sobre la cuenca del Jándula, cuyo nombre, Salto del Macho, alude sin lugar a dudas a la existencia histórica de las monteses allí.

La población de perdices aquí goza de buena salud, aun y a pesar de la cantidad de predadores que viven en estos montes

Aparte de la caza mayor, estas fincas pueden obtener rentas por la caza de la perdiz con reclamo, una afición fuertemente enraizada en los pueblos de la periferia. Sorprendentemente y a diferencia de lo que ocurre en las tierras bajas de la campiña, la población de perdices aquí goza de buena salud, aun y a pesar de la cantidad de predadores que viven en estos montes. Zorros, melones, tejones, garduñas, jabalíes y ahora el lince con un censo creciente. Además de una larga lista de aves rapaces y otra también larga de reptiles, con el lagarto ocelado y las culebras bastarda y de escalera a la cabeza. Esta perdiz serrana aparenta ser de menor tamaño que la de la campiña y despierta con violencia mi instinto cazador cuando la veo arrancar en una ladera y lanzarse al vacío, casi en vertical hacia lo hondo del canuto. La paloma torcaz, cada vez más abundante como residente, proporciona exitosos días de caza a final del verano y en otoño, cuando sus huestes se ven incrementadas por las que vienen a invernar procedentes del centro y norte de Europa.

Águila real alimentándose sobre los despojos de una montería en la Sierra de Andújar.Cedida por el autor

Durante siglos, la gestión de los propietarios ha convertido estos espacios en un mosaico de jarales, fértiles praderas y bosques en una equilibrada y sostenible alternancia, que en su conjunto proporcionan el hábitat ideal para gran número de especies de fauna. El buitre leonado señorea en los riscos y su pariente, el negro, emplaza sus voluminosos nidos sobre viejas encinas y alcornoques. Ambos se benefician de los desechos y las carroñas de las monterías, los recechos y los aguardos. Y con ellos compite tanto el águila real como la imperial, muy presentes en estos contornos.

La abigarrada flora del bosque mediterráneo, vides, agracejos, durillos, sabinas, cornicabras, piruétanos, lentiscos y madroñas, dominados por fresnos, encinas, alcornoques y quejigos, proporciona una nutritiva reserva de frutos y semillas que sacian la voracidad de multitud de aves residentes y principalmente invernantes como la mencionada paloma, zorzales, currucas o escribanos, al tiempo que contribuye al mantenimiento y buen desarrollo de los trofeos de las especies de caza mayor.

Desmogues recolectados esta primavera en una propiedad de la Sierra de Andújar para su exportación a China.Cedida por el autor

Una nueva utilidad de estos parajes es la del turismo de naturaleza que paga por observar y fotografiar la fauna salvaje. Y otra es la recolección de los desmogues de ciervos y gamos. La demanda de cuernas creada en China para su uso en la parafarmacia, ha hecho que este subproducto de la caza alcance precios en el campo que justifican su recogida.

La gestión y los aprovechamientos realizados en la sierra de Andújar por parte de la iniciativa privada, debería servir de guía y ejemplo para las administraciones públicas en los terrenos que manejan. Son la mejor garantía para su conservación y para su diversidad biológica.

  • Javier Hidalgo de Argüeso es cazador, ornitólogo y jinete