Olivar en EspañaEuropa Press

La crisis de fertilizantes provocará pérdidas de hasta el 35 % en el olivar y del 45 % en cereales

Las principales reivindicaciones exigidas de los cultivos no quedan atendidas con el Plan de Acción de la Comisión

La volatilidad en el precio de uno de los insumos más indispensables del campo pone en cuarentena decisiones clave para los agricultores.

El coste de los fertilizantes se ha desbocado tras el estallido de la guerra en Irán, con una subida del 71 % en abril de 2026 respecto a la media que marcaba en abril de 2026.

El complejo contexto geopolítico impulsa de manera meteórica el precio de los abonos; mientras, los agrarios ven cómo en unos pocos días su rentabilidad se reduce hasta puntos insostenibles que hacen replantearse los planes para los cultivos.

La difícil situación ha forzado a la Comisión Europea a actuar de urgencia con el objetivo de garantizar la viabilidad tanto de las cosechas inmediatas como de las futuras. La institución presidida por Ursula von der Leyen ha presentado el Plan de Acción sobre Fertilizantes, que pretende aplacar esta crisis de accesibilidad y acelerar la solidificación de una industria del fertilizante europea que elimine la dependencia de terceros países en este elemento clave para la producción agraria.

«Estamos invirtiendo en una industria europea de fertilizantes más fuerte, apoyando a los agricultores europeos y acelerando la innovación en soluciones sostenibles y de producción propia. La actual crisis de los combustibles fósiles demuestra que el liderazgo climático y la resiliencia económica están interconectados. Por eso Europa está construyendo un futuro basado en la sostenibilidad, la asequibilidad y la fortaleza industrial», resaltó Von der Leyen, cuya estrategia no cala en el campo, donde las incertidumbres siguen inalterables y pendientes del avance de los mercados pese a estas acciones.

Las grandes reivindicaciones del campo, con las que pretendían conseguir algunas concesiones que aliviaran con premura su balance de resultados, no vislumbran modificaciones en el Plan de Acción sobre Fertilizantes de la UE. La sensación es que la solución de la UE al problemón de los fertilizantes se queda corta: se mantiene el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM por sus siglas en inglés) y el arancel a los fertilizantes procedentes de Rusia y Bielorrusia, dos proveedores históricos de esta sustancia.

«Los elevados precios de los fertilizantes están llevando ya a muchos agricultores europeos a plantear reducciones de abonado de entre el 40 % y el 60 %. Según estimaciones técnicas basadas en referencias oficiales del Ministerio de Agricultura, este recorte podría traducirse en pérdidas de rendimiento de hasta el 45 % en cereales y de hasta el 35 % en olivar tradicional», precisa COAG.

Jaume Bernis, responsable de COAG en el Comité Económico y Social Europeo (CESE), destacó que Europa no puede permitirse perder capacidad productiva agraria por la falta de fertilizantes asequibles. «Si no se actúa de forma inmediata y contundente, habrá consecuencias directas sobre la producción, los precios de los alimentos y la soberanía alimentaria europea», indicó el ganadero.

El planteamiento de la Comisión omitió las principales peticiones del campo, como la suspensión del CBAM, la supresión de los aranceles a Rusia y Bielorrusia para diversificar las fuentes de suministro o dar mayor flexibilidad en la Directiva de Nitratos para ampliar el uso de purín y digestato.