Vientos de Europa

La norma requiere la identificación de los perros mediante el, desde hace años, preceptivo microchip. Pero va más allá, pues quiere alcanzar una trazabilidad coordinada entre países para conocer quién es el dueño del perro

Oteando. A ver que viene desde la UE…Cedida por el autor

Llegan vientos de Europa y, últimamente, son cierzos… En el pasado, la UE jugó un papel crucial conformando la Europa actual. A España le ayudó financiando infraestructuras y subvencionando al campo español mediante la PAC, entre otras cosas.

Con el tiempo, los fondos se han expoliado, la libre circulación se ha utilizado con perversos fines y la parte legal... ¡nos tiene acobardados! Cada país tiene sus propios usos y tradiciones. No se puede regular igual para el dueño de una collera de anglos de la Normandía que para un perrero de Fuencaliente. Los matices son infinitos.

El 28 de abril, el Parlamento Europeo aprobó por mayoría la primera normativa común de la UE sobre el bienestar, cría, trazabilidad, importación y manejo de perros y gatos. El texto, si bien no está pensado para la caza, sin duda la impacta directamente.

Cuando se aprueba una ley de este tipo es de aplicación directa en cada Estado, aunque permite cierta flexibilidad, pudiendo relajar un poco la norma, si se quiere. En nuestro caso, con esta caterva al mando y tratándose del asunto que se trata, no será más rígida porque no pueden, pero no será por ganas.

A sogato ante las ventiscas del norte.Cedida por el autor

La norma es extensa, así que, por motivos obvios, me voy a centrar en las normas que atañan al bienestar canino y, en concreto, a lo que afecta a las rehalas patrias.

Uno de los principales objetivos que busca la normativa está en tratar de ordenar el creciente mercado. Pretende combatir la cría comercial cuando se realice de manera ilegal y deficiente. Afecta a criadores, centros de acogida, de venta... Pero también a los cazadores que crían perros y venden las camadas. Divide a los criadores entre pequeños, hasta dos camadas al año, y criadores más de dos por año. Si la rehala queda enmarcada en la primera categoría, el problema es grave, pues, con dos camadas por año, su supervivencia es inviable. Irá languideciendo hasta su desaparición.

Para conseguir esta meta, la norma requiere la identificación de los perros mediante el, desde hace años, preceptivo microchip. Pero va más allá, pues quiere alcanzar una trazabilidad coordinada entre países para conocer quién es el dueño del perro, pero también conocer su origen, movimientos y situación administrativa.

Mantener un cierto nivel de parentesco implica fijar aspectos físicos, comportamentales y de aptitud cinegética. Es el éxito de la rehala

Respecto a la cría, quiere prohibir cruces entre animales con un nivel de consanguinidad determinado, lo que supone romper con la base histórica de las razas de perros. Mantener un cierto nivel de parentesco implica fijar aspectos físicos, comportamentales y de aptitud cinegética. Es el éxito de la rehala. Si nos exigen bajar mucho el coeficiente de consanguinidad (COI), la calidad de las rehalas se verá comprometida inmediatamente. Y no vamos sobrados…

Criar es la base de la rehala. Si nos impiden o limitan la cría de manera muy estricta, no prohíben la rehala de facto, impiden su continuidadCedida por el autor

Los pequeños criadores estarán sujetos a requisitos menos exigentes que los criadores, pero ambos tendrán que cumplir con unos compromisos de bienestar animal más severos. A tal efecto, se prohíbe el uso de corriente eléctrica, tales como los collares electrónicos. Curiosamente, permite la caudectomía, siempre que se realice para salvaguardar la salud del perro en el ejercicio de su actividad. Finalmente exige un mínimo de ocho horas al día de luz artificial, a la vez que relaja los rangos de temperatura, lo que, en esta nuestra querida España, es de agradecer. Como siempre, claroscuros, pero cada vez más cortapisas.

Quien quiera vender, distribuir o transferir la propiedad de un perro es quien lo va a tener más complicado. En este aspecto, FACE (European Federation for Hunting and Conservation), que está haciendo una labor tan encomiable como desconocida, ha conseguido que la donación ocasional y no comercial quede fuera del ámbito de aplicación del reglamento. Un alivio.

La ley ni tiene carácter cinegético ni ordena modalidades de caza con perro. No nace en la caza, sino que accede a ella a través del perro, ya que estos tienen dueños, se transportan, identifican y forman parte de actividades con implicaciones administrativas y sanitarias.

Mientras, nuestro querido gobierno lleva tiempo queriendo actualizar la ley de Núcleos Zoológicos del 75 y 80. Quieren establecer normas básicas de sanidad más rigurosas y tener mayor control administrativo. Lo de siempre, más restricción e intervención. Nos podemos esperar cualquier cosa, pues aplicará principios que están pensados para realidades muy distintas. Una rehala no es un centro de acogida, y un perro de esa rehala tiene otras condiciones muy distintas a las de un animal sin actividad funcional.

Con todo esto quiero tratar de ser positivo y encontrar algo de luz. Hay que reconocer que la identificación y trazabilidad ayudarán a separar el grano de la paja, al cazador responsable de quienes destrozan al colectivo. Igualmente, controlar el abandono o las malas condiciones de los perros evitará daños reputacionales que nos dejan a merced de los animalistas. Confiemos en que el gobierno sea equilibrado, se centre en atacar el fraude y el maltrato de manera general y no tome ventaja ideológica para asestar un golpe de gracia a las rehalas en España. Sería torticero y se aleja de lo que, de verdad, la norma pretende.

Como concluyó el Dr. Hoedemaker, presidente de FACE, el bienestar de nuestros perros es prioridad para los siete millones de cazadores registrados en la UE. La clave está en la aplicación de la norma a nivel nacional. Ojalá no castigue más a los propietarios responsables. Ojalá los perros con tareas funcionales queden, como otras veces hemos conseguido, excluidos de la norma.

¡Hay que ponerse a sogato! Viene marea fría desde Europa…

  • Diego Gómez-Arroyo Oriol es perrero