La propuesta de Burillo se basa en la agricultura regenerativaGetty Images

Agricultura

Elena Burillo, ganadera de 26 años: «La realidad es que a veces los números no salen»

La joven de 26 años apuesta por integrar de nuevo la ganadería en los cultivos mediante un modelo de agricultura regenerativa

El trabajo en el campo está marcado por los madrugones, el cuidado diario de los animales y una dependencia constante de factores que escapan al control de agricultores y ganaderos. Elena Burillo, ganadera y agricultora de 26 años, ha relatado cómo afronta esa realidad mientras trata de desarrollar una forma diferente de trabajar la tierra.

«Esta es mi vida, levantarme temprano, cuidar de mis animales, preparar el campo y disfrutar del proceso», explica la joven, que estudió Ingeniería Agroalimentaria antes de decidirse por continuar con la actividad tradicional de su familia.

«Aunque haya estudiado la carrera de Ingeniería Agroalimentaria, el corazón siempre me ha tirado más por lo que hemos hecho toda la vida en casa», afirma. Desde que comenzó su trayectoria profesional, precisa, tuvo claro que quería introducir cambios en la manera de cultivar y criar ganado.

Trabajar con la naturaleza

La propuesta de Burillo se basa en la agricultura regenerativa, un modelo con el que pretende reducir el enfrentamiento entre la actividad productiva y los procesos naturales. «Y desde que empecé tuve claro que quería hacer las cosas de diferente manera. Apostar por la agricultura regenerativa, dejar de pelear contra la naturaleza para empezar a trabajar con ella», señala.

Entre las principales decisiones adoptadas en su explotación se encuentran:

  • La reincorporación de la ganadería a las zonas de cultivo.
  • La búsqueda de un equilibrio entre la extracción y la aportación de nutrientes.
  • La recuperación de la vida y la fertilidad de la tierra.
  • La integración de los animales y los cultivos dentro de un mismo sistema productivo.

«He vuelto a meter la ganadería en los cultivos, para que no sea sólo robarle nutrientes a la tierra, sino también aportarle vida de nuevo», detalla.

«Somos un sector muy vulnerable»

Sin embargo, el esfuerzo y la aplicación de nuevas prácticas no garantizan la rentabilidad. La agricultora reconoce que la viabilidad económica continúa siendo uno de los principales obstáculos del sector. «Pero la realidad es que a veces los números no salen. Somos un sector muy vulnerable», advierte.

Los profesionales del campo deben afrontar jornadas que comienzan temprano, condiciones meteorológicas adversas y una actividad sometida a numerosos imprevistos. Aun así, Burillo sostiene que la mayor preocupación no procede únicamente del esfuerzo físico.

«Por eso os diría que lo que más nos cuesta no son los madrugones, ni que el cielo no nos dé tregua. Lo que de verdad nos pesa es la incertidumbre de no saber si tanto esfuerzo valdrá la pena al final del año», subraya.

La joven resume así una situación en la que el trabajo cotidiano convive con la falta de certezas sobre el resultado económico de cada campaña. «Luchamos mil batallas para que no falte alimento en nuestras mesas», concluye.