Barca

Hace años solo había corzos en las cordilleras Cantábrica e Ibérica, algún lugar del Guadarrama y de los Montes de Toledo y en los Alcornocales gaditanos; era un completo desconocido por inexistente. Luego se abandonó el campo y esas tierras yermas quedaron para la fauna silvestre: consecuencia, el corzo inundó España apareciendo la corcitis, variedad muy adictiva de la que me siento preso sin ningún propósito de enmienda.

 

Al llegar abril salen los corzos por un lado de las siembras de cereal para reponerse del hambre del invierno y por el otro costado aparecen los corceros con parecida necesidad. Luego, en julio, el celo vuelve osados a los machos y a los cazadores los convierte en flautistas intentando atraer a los capreolus con toda suerte de pitos y reclamos; todos unidos por amores contrarios.

Corcitis aguda sin antídoto.

  • El marqués de Laserna, Íñigo Moreno de Arteaga, es premio Jaime de Foxá