Personas comprando en una frutería.
Un frutero compara los precios de España y Marruecos y explica qué eligen sus clientes: «La tela es la tela»
Cuando ambas opciones coinciden en la tienda, buena parte de los compradores termina escogiendo la más barata
La diferencia de precio entre el producto español y el procedente de Marruecos condiciona las decisiones de muchos consumidores. Así lo explica un frutero que asegura que, aunque preferiría vender producto nacional, debe adaptar su oferta a lo que demandan sus clientes.
«A mí claro que me gustaría tener producto nacional, que para mí es lo mejor, y me gustaría que las vainas fueran de aquí, pero ¿qué ocurre? Ahora, el 90 % de las vainas vienen de Marruecos en el mercado. El otro 10 % restante, vamos a poner que son de España», explica.
El comerciante sitúa el principal motivo en el coste. «Las de España hay que vender a cinco o seis euros el kilo. Las de Marruecos, 1,99, 2,99», señala. Según relata, cuando ambas opciones coinciden en la tienda, buena parte de los compradores termina escogiendo la más barata. «Entonces, tú cuando aquí tenemos la tienda nacional y Marruecos, a la gente le da igual, la gente tira por estas, la tela es la tela».
El frutero considera que esta diferencia obliga a los establecimientos a tener en cuenta el bolsillo del consumidor. «Eso por lo general, por lo tanto, aquí no estamos nadie para tirar dinero».
«Nos debemos a nuestros clientes»
Además, atribuye parte de la diferencia de precio a las exportaciones españolas. «España exporta mucho, mucho, y Europa lo paga, por lo tanto, por eso es más cara las vainas de Almería que las de Marruecos, entre otras muchas cosas».
Por ello, resume su posición con una idea: «Por lo tanto, nosotros nos debemos a nuestros clientes». En cuanto a los arándanos mencionados al comienzo de su intervención, el comerciante aclara que no proceden de Marruecos: «Y los arándanos, de origen España, claramente».