La razón fundamental de su decisión fue la búsqueda de una forma de vida distinta
Ganadería
Andrea, ganadera a los 26 años: «Dejé la ciudad para dejar de sobrevivir y empezar a vivir»
La disponibilidad de conexión a internet puede ser una de las preocupaciones de quienes contemplan trasladarse a una población pequeña
Dejar la ciudad para instalarse en un pueblo implica enfrentarse a una forma de vida distinta, con ventajas, pero también con dificultades. Andrea, ganadera a los 26 años, ha explicado las razones que la llevaron a tomar esa decisión y cómo ha sido su experiencia.
«Dejé la ciudad para dejar de sobrevivir y empezar a vivir», resume. Para ella, la vida urbana se había convertido en una dinámica difícil de soportar. «No podía con eso, para mí era una cárcel», reconoce, antes de explicar que sentía que trabajaba únicamente para pagar un piso y esperaba con ansiedad los fines de semana para poder escapar del entorno urbano.
Uno de los principales problemas que encontró al llegar al pueblo fue conseguir una casa. Andrea señala que existen muchas viviendas vacías, pero pocas disponibles para alquilar. «Encontrar una casa que esté en buenas condiciones, que se acople a ti, es muy complicado», explica. A su juicio, esta situación también contribuye a que los pueblos pierdan población.
Es verdad que uno de los grandes problemas de estos pueblos pequeños es que hay muchísimas casas vacías que no se ofrecen en alquilerGanadera
En cuanto al trabajo, asegura que «hay oferta, pero no hay variedad», aunque considera que el medio rural ofrece buenas oportunidades para emprender.
Paz, tranquilidad y menos servicios
Entre las principales ventajas destaca el ritmo de vida. «En el pueblo hay paz, en el pueblo hay tranquilidad, en el pueblo formas parte de algo. Todos son como si fueran de tu familia», afirma. Andrea también desmiente que vivir en un pueblo impida teletrabajar. «Tenemos 5G, tenemos fibra. No hay ningún problema en eso», señala.
La principal carencia, en cambio, está en el transporte. «Sin un coche propio, se te hace un poco complicado la vida». También reconoce que existen menos servicios que en la ciudad, aunque sostiene que cuentan con los esenciales.
Su consejo para quienes se planteen dar el mismo paso es claro: «Que os atreváis, que seáis valientes, que luchéis por lo que queréis, que dejéis de sobrevivir y que empecéis a vivir».