Historia de una silla de montar
En el Virreinato de Nueva España, nunca se usó la garrocha. Hasta que encontré en un museo lo que se llamó la «Silla Española de Santa Fe». Y ¡sorpresa! era exactamente igual a la que yo estaba subido en Canadá
Roque Armada a punto de iniciar su primera cacería a caballo en Canadá en una silla « Tejana»
Estoy seguro que entre los lectores de la sección Campo y Caza de El Debate hay muchos aficionados al caballo. A unos les gustará el salto, a otros la doma vaquera o clásica y tal vez a alguno El Polo. Incluso sé de varios que lo que más les gusta, es perseguir un cochino con una lanza. O simplemente como a mí, pasear por el campo, a lomos de un caballo.
Creo que aprendí a montar con tres o cuatro años en el campo en que me crie, los años fueron pasando y siguió encantándome montar. Casi siempre en sillas vaqueras, pues era lo que se usaba principalmente en el campo español en aquellos años.
Cumpliendo un sueño de juventud
Hará unos 30 años que decidí dar el gran giro a mi vida y dejar una carrera segura y sosa, en banca, para dedicarme al duro camino de profesional de la caza. En cuanto organicé mis primeros pasos, me concentré en viajar a Canadá para participar en una cacería a caballo en las Montañas Rocosas. Lo que fue mi sueño desde niño.
Y se cumplió. Tras un largo viaje en avión y unas cuatro horas en Avioneta, aterricé en un increíble campamento en los ríos Stikine, en el norte de Columbia Británica. En aquel campamento vi que todos los caballos usaban una silla de montar que yo solo había visto en las películas de vaqueros en España. La llamaban Western o Texana era en la que íbamos a utilizar en nuestra cacería a razón de 10 y 12 horas diarias durante 9 días.
Silla Española de Santa Fe
Al día siguiente nos desplazamos a caballo al primer campamento volante que recuerdo se llamaba 'Moose lake'. Me dijeron que serían unas ocho horas montando, lo cual sonaba a paliza mortal.
Pero cuando me subí a la silla Western no me lo podía creer. Jamás había montado en algo tan cómodo. Un asiento profundo, una teja alta, estribos larguísimos forrados de cuero, el borrén delantero, alto, con pomo de lacear… Era como ir en un sofá. Y empezaron las 8 horas de caballo…
Eso de «Western» o Texana, no me cuadraba
Cuando volví a España empecé a investigar qué hacía una silla texana en el Oeste de Canadá, a más de 4.000 kilómetros del Estado de Texas en EE.UU. Profundizar me llevó a las primeras sillas de los conquistadores españoles del siglo XVI que montaban «a la Jineta». Conocí la gesta del general Juan de Oñate cuando cruzó el Río Grande y amplió la frontera Norte del Virreinato de la Nueva España. Conquistó enormes territorios en las Provincia de Nuevo México y Arizona para España. Fundó la ciudad de Santa Fe en 1590.
Sobre el año 1600 las sillas «a la jineta» evolucionaron hacia una silla más ligera. Dotada de pomo o cuerno para poder lacear el ganado, en las rancherías españolas. En el Virreinato de Nueva España, nunca se usó la garrocha. Hasta que encontré en un museo lo que se llamó la «Silla Española de Santa Fe». Y ¡sorpresa! era exactamente igual a la que yo estaba subido en Canadá.
Y seguíamos con las palizas en Canadá
Después de 8 horas de caballo, llegamos al campamento «Moose Lake», bastante machacados. Creo que gracias a las sillas 'Western' o Tejanas no nos tuvieron que amputar las piernas. Los guías canadienses cuando vieron nuestras caras de dolor, sonrieron con cierta sorna. Nos dijeron que las 8 horas de caballo eran un aperitivo. A montar empezaríamos mañana, buscando Caribúes de Montaña, en una jornada que decían duraría 12 horas a caballo….
Profundizando en la Historia vi que la 'Silla de Santa Fe', evolucionó a la que usaron los «Dragones de Cuera» en los últimos 50 años del Virreinato de la Nueva España. Cuando fundamos Santa Fe en 1590, no había ni nacido los EE.UU. de América. El 'Mayflower' no había llegado a Massachusetts Hasta 1613, no hubo un solo anglosajón en Norteamérica….Y la silla se llamaba ¿Western?... esto seguía sin cuadrarme.
Mi record de caballo en un día
Después de tres o cuatro días, a razón de 12 horas diarias de caballo, vimos una tarde un alce extraordinario. El guía nos dijo que si le entrabamos, íbamos a tener que volver montando unas 5 o 6 hora de noche al campamento. Sin dudarlo, como valientes descendientes del Cid, nos fuimos a por el alce. El alce que era bastante «cuco» nos toreó y volvimos al campamente «bolos» después de salir 16 horas de montar. Por supuesto siempre subidos en la silla 'Western' o Texana.
En 1821 México ganó su independencia. Los españoles nos volvimos a la península, después de 300 años en Norteamérica. Los actuales Estados de California, Nevada Utah, Colorado, Arizona, Nuevo México y Texas, pasaron a ser mexicanos. Pero le duraron muy poco, al Imperio Mexicano. En 1836 los «Anglos» de Texas se separaron unilateralmente de México. Se atrincheraron en una vieja misión española, conocida por «El Álamo» se dejaron matar por el General Antonio López de Santa Ana. Esta gesta conocida como la Revolución de Texas, dio lugar a una de las películas más conocidas de la Historia de Hollywood. La Republica Independiente de Texas The Lonely Star, aun así nació. Pero su vida fue efímera. Apenas duró 9 años, hasta 1845 en que se unió a EE.UU. Y se quedo ahí, hasta hoy.
Y la cacería de Canadá, también terminó
Después de unas 130 horas de montar a caballo, nuestra cacería de 10 días en Canadá, también terminó. Y casi acaban con nosotros. Pero los descendientes de Viriato y del Cid Campeador somos duros de roer. Varios alces, caribúes y cabras blancas, volvieron a España con nosotros. Y todos los habíamos cazado, subidos a una silla 'Western' o Tejana.
En el avión de vuelta me preguntaba… ¿Cómo una silla de montar que fue 300 años española, 15 años mejicana, solo 9 años texana y poco más de un siglo norteamericana , puede llamarse Western o Texana?
La repuesta es muy sencilla. Esa cacería totalmente a caballo, por las montañas más duras del mundo, nevándonos y diluviándonos continuamente, no las hicimos en una «Silla Texana». Por más que la Historia intenta negarlo y Hollywood nos lo quiera robar, esa maravillosa aventura, la hicimos subidos en una «Silla Española de Santa Fe». Un abrazo.
- Roque Armada es director de Armada Expediciones y de la Escuelas de Tiro de Trofeo e Iberalia TV