Daños a causa del Thrips parvispinus en pimiento cultivado en un invernadero de Almería.
La desesperante lucha contra el Thrips parvispinus, sin éxito con tratamientos de 20.000 euros por hectárea
El precio que paga el consumidor por las frutas y hortalizas que consume cubre, en una situación idónea, el coste de producción y deja un beneficio que permite al productor continuar con la actividad.
Ese escenario no se da siempre. La feroz competencia que impera en el sector agroalimentario presiona los precios en origen de los agricultores, que se ven asediados por el incremento de variables como gasóleo, fertilizantes o mano de obra sin poder repercutir de la misma manera estos aumentos en sus ventas.
Estas cuentas responden únicamente a un balance económico, aunque los agrarios añaden a este estrés pecuniario un impagable pesar mental.
«No os podéis hacer una idea de lo que estamos pasando los agricultores de pimiento. Esta campaña está siendo... Yo no sé si a vosotros os pasa lo mismo a los que tenéis pimiento aquí en Almería, pero es que es ya una obsesión. Soñamos con Thrips parvispinus, vemos Trips por todos lados», señala en un vídeo compartido en redes sociales Germán Fernández (@germanagrolife), un agricultor de la provincia de Almería que visibiliza la difícil realidad que afrontan los productores de pimiento en Almería, provincia con mayor producción de la hortaliza en España y en la que esta plaga arrincona al sector.
«Estoy todo el rato intentando ver cómo puedo frenar el Trips y cómo evitar que entre en mi explotación. Es impresionante la presión. No me puedo concentrar, estoy diciendo otras cosas y estoy todo el rato pensando en el cultivo, en que se me va o en que voy a tener una entrada», apunta en su Instagram Germán Fernández.
El Thrips parvispinus, conocido popularmente como trips del tabaco o trips del pimiento, es un pequeño insecto del orden Thysanoptera (0,8-1,0 mm), de coloración que varía entre marrón oscuro y negro, originario de zonas tropicales y con capacidad de adaptarse a diversos entornos gracias a su rápida reproducción, advierte Asaja.
El Trips fue detectado por primera vez en España en 2017, en plantas de maceta como gardenia y mandevilla en el sureste peninsular. Entre 2021 y 2022 se produjeron los primeros daños en cultivos protegidos de pimiento de Murcia, extendiéndose después a los invernaderos de la costa almeriense.
Un ciclo rápido y un mecanismo de reproducción en el que los huevos no fecundados producen únicamente machos permiten que las poblaciones despeguen con rapidez a partir de muy pocos individuos. Su desarrollo de huevo a adulto se estima en 12-16 días.
«La situación con el Thrips parvispinuses muy negativa. Hay ya arrancadas 200 hectáreas y el insecto afecta al 60 % de las fincas, que viven con la duda de cómo van a terminar», apunta en conversación con El Debate Andrés Góngora, secretario general de COAG.
El dirigente de la organización profesional agraria, también agricultor en Almería, señala que por el momento no hay una fórmula concreta para controlar la expansión del Trips. «Conozco casos de agricultores que han gastado más de 20.000 euros por hectárea en lucha biológica y no pueden con el insecto», lamenta.
La plaga de Trips está declarada oficialmente por la Junta de Andalucía. El Ifapa (Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica) coordina dos protocolos unificados de control biológico de pimiento, uno para cultivo y otro para semillero, elaborados junto con las empresas de control biológico. El protocolo de cultivo (preventivo) se basa en un programa preventivo que introduce enemigos naturales de forma progresiva; mientras que el protocolo de semillero (curativo), tiene un carácter curativo, con sueltas de depredadores en mayores dosis y por focos para erradicar la plaga.
El protocolo de arranque de cultivos reservorio es el eje central de la estrategia contra el Trips, para el que se implementan medidas de obligado cumplimiento para las explotaciones afectadas, con un protocolo de arranque de los cultivos que actúan como reservorio de la plaga.
«Esto va a acabar conmigo, literalmente. El otro día me decía un seguidor, 'Me va a tener que pagar un psicólogo'. Pero es que es cierto. Lo que estamos pasando, lo que estamos afrontando este año… Ya llevamos años con el Trips, pero lo de este está siendo inhumano. Te acuestas y la cabeza empieza a darle vueltas. Piensas: 'Mañana voy a llegar a la finca, voy a hacer esto, voy a probar lo otro' (...) Nos va a costar la salud y a muchos, por desgracia, el bolsillo», asevera Germán Fernández, que pone rostro al sufrimiento en la sombra que soportan los productores hortofrutícolas.