Imagen de recurso de tomatesEuropa Press

El aumento de costes y la competencia desleal desangran al tomate nacional: ni los precios más altos bastan

Las importaciones comunitarias de tomate fresco de terceros países fueron de 773.000 toneladas en la campaña 25/26, de las que 527.000 toneladas tuvieron Marruecos como origen

La búsqueda de la rentabilidad marca el día a día en las explotaciones hortofrutícolas. El complejo contexto geopolítico mundial añade aún más incertidumbre a los cultivos, que soportan un incremento en el precio de los insumos que desequilibra sus cuentas y que, lamentablemente para sus intereses, se sostiene en el tiempo.

La energía, el gasóleo agrícola, los fertilizantes y los plásticos empleados en las labores del campo disparan su coste desde el estallido de la guerra en Irán. El alza en los precios que perciben los agricultores por productos como el tomate, uno de los principales exponentes de la huerta nacional, resulta insuficiente ante la escalada de la presión en origen.

Así lo ha indicado el Grupo de Expertos de Tomate de la Comisión Europea, que alerta del fuerte aumento de los costes y la competencia ejercida por terceros países, favorecidos por una normativa laboral y de aplicación de fitosanitarios, como las dos mayores amenazas para la producción tomatera europea.

El Observatorio del mercado de frutas y hortalizas de la Comisión Europea, compuesto por responsables de la Comisión y representantes de los Estados miembros, entre ellos, España, Países Bajos, Bélgica y Polonia, señala otros problemas como las plagas y la disponibilidad de mano de obra, cuestiones que causa menos inconvenientes fuera de la UE, con vía libre para la utilización de materias activas prohibidas en el viejo continente y con una legislación más laxa en materia laboral.

El análisis de los expertos sobre la situación del tomate español destaca una caída de la producción del 2 % en la campaña 2025/2026. «La mejora de los precios no se ha traducido en un aumento de la rentabilidad debido al crecimiento de los costes», apunta la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas (Fepex).

Ignacio Antequera, director de Fepex y uno de los integrantes de la delegación española en el encuentro mencionado, incidió en que los encarecimientos en costes relacionados con energía, fertilizantes y derivados del petróleo devoró el buen comportamiento de los precios durante la campaña: «Se advirtió de que la rentabilidad de los productores no ha experimentado una mejora equivalente».

España, segundo mayor productor de tomate de la UE por detrás de Países Bajos, sufre una considerable sangría en su poderío exportador en la última década. El crecimiento de Marruecos como potencia productora de tomates ha desbancado a España al tercer escalón de exportación de tomate a la UE, donde Países Bajos mantiene el liderato.

Según los datos de Comtrade, la División de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Marruecos ha levantado sus exportaciones de tomate un 34,81 % desde 2016, de las 524.907 toneladas vendidas entonces a las 707.621 comercializadas al mundo en 2025.

Este desarrollo choca con el de España. Las exportaciones de tomate de España se han hundido un 36,16 % entre 2016 y 2025, de 910.663 toneladas a 581.361 toneladas. «La delegación española expuso también la especial preocupación por el tomate cherry, con una pérdida de superficie, especialmente de cherry suelto, vinculándola a la competencia de Marruecos y a las diferencias existentes en costes laborales y condiciones regulatorias. También se señaló que los bajos precios del producto marroquí ejercieron presión sobre los precios del cherry español», lamentan en Fepex.

El Grupo de Trabajo cifró las importaciones comunitarias de tomate fresco procedentes de terceros países en 773.000 toneladas, de las que 527.000 toneladas correspondieron a Marruecos.

«La situación descrita por los representantes de otros Estados miembros mostró que buena parte de estos problemas son comunes al conjunto de la producción europea», aseveran en la Federación de Exportadores, donde a la competencia desleal de Marruecos y el incremento de costes añaden el perjuicio de las olas de calor, las lluvias y el virus del rugoso como factores negativos en la producción de tomate en la UE.