Bohemia (Checoslovaquia II)

A la muerte de nuestro Carlos II sin sucesor, llegó el ocaso del invencible Imperio Español. Comenzó el convulso siglo XVIII en Europa. Mientras nosotros caíamos degradados a actores de segunda, los imperios emergentes se disputaban la primacía: Luis XIV de Francia, Federico II de Prusia, y la gran María Teresa de Austria, Hungría y Bohemia.

El autor en un puesto en el aguaCedida por el autor

Ella estaba casada con Francisco I de Lorena, Emperador de aquel Imperio de cartón piedra al que llamaban pomposamente «Sacro Imperio Romano Germánico». Desde entonces los soberanos autriacos firman como Habsburg-Lothringen.

Queridos incautos:

Continuas guerras removían las fronteras en los laberínticos estados de centro Europa. Las alianzas cambiaban de continuo. La joven María Teresa, la única Reina nominal de Austria, fue una gran soberana en tiempos de tribulaciones.

Cuando Prusia en la guerra consiguió arrebatarle la rica Silesia, vio peligrar la alimentación de sus súbditos. Recordemos la desafortunada frase de los pasteles, atribuida a su desgraciada hija María Antonieta, demonizada por la sangrienta canalla revolucionaria francesa, cuya supina crueldad dejaría atrás los horrores de cualquier guerra.

María Teresa, ante la situación de su Bohemia asolada por la guerra cursó dos órdenes extraordinarias:

Obligó a cocer grandes losas de barro, para colocarlas bajo los altillos de los tejados. Si las bombas incendiarias quemaban los tejados, muchos de maderas, y pajas, el fuego no traspasaba a los pisos inferiores. Y se podían fácilmente reconstruir.

La segunda fue una cosecha que no pudieran incendiar: construyó varias lagunas para criar peces. Estaban rodeadas por árboles que crecieron mucho por la humedad mientras sujetaban los taludes de tierra. De entre 8 y 20 hectáreas, y poco profundas: 1,80 aproximadamente, son un paraíso para los peces… y para los patos.

Los campos de mis amigos alemanes y austriacos, tienen buena tierra, ricos cultivos y bosques frondosos y lagunas. Pero se da una deplorable circunstancia. Hay mucha caza mayor, sobre todo corzo. Pero en cambio apenas hay caza menor, y muy escasa biodiversidad. Cuatro cuervos, dos palomas y algún picamadero. Me preocupa que en España nos encaminemos hacia algo parecido. Por la disminución de insectos, la mengua de la caza menor, y el prodigioso aumento de la caza mayor. Sobre todo de corzo y jabalí.

Marchando en barca hacia los puestosCedida por el autor

Los partidos verdes, tan poderosos en Austria y Alemania, en sus pastoriles delirios de mezquina pasividad, y sobre todo por su afán de importunar, han prohibido la caza de acuáticas en sus ríos y lagunas. Mis amigos vienen a cazar a lo que ellos llaman «su» Bohemia, y la ONU República Checa. En Praga se coronaron Reyes de Bohemia los Emperadores de Austria. Tienen razón en creerla «suya», Pues muchas de sus familias eran de allí. Y tuvieron que huir a Austria.

Tras la guerra mundial, la zona fue beneficiaria del plan Marshall. Pero los rusos les obligaron a renunciar. Se apoderaron de ellos tras el golpe de Estado de 1948, inventando Checoslovaquia. Se rebelaron en 1968 pero los aplastaron los tanques soviéticos. Tras la caída del régimen, para recordar «las bondades del socialismo» tienen el museo del comunismo dividido en tres zonas: El Sueño, la Realidad y la Pesadilla. Por todo esto todos los países ex comunistas están vacunados contra la estupidez woke. De ahí su despegue económico, basado en pocas prohibiciones y leyes laxas, especialmente en el campo.

Mis amigos centroeuropeos acuden encantados a cazar patos en estas lagunas, que se complementan con algunos de cría. La temporada dura pocos días, porque enseguida llega la pesca.

Bien es cierto que esta caza poco tienen que ver con los rapidísimos y escamones patos que cazábamos en mi juventud aquí en el Tajo. Pero su vuelo, altísimo por encima de los gigantescos árboles y el ambiente de la caza en el agua es siempre un aliciente especial. Con viento a favor vuelan endiablados.

Si toca tirar desde una barca es frustrante. Si te pones de pie vas al agua

Los puestos, siempre en el agua. Estructuras de madera que al carecer de red de ocultación, mantienen a los patos a distancia. Montadas sobre bidones anclados al fondo, se mueven, y son su excusa para justificar pobres resultados. Si toca tirar desde una barca es frustrante. Si te pones de pie vas al agua. Y sentado siempre te entran por donde la cintura no gira más.

Secretarios regresandoCedida por el autor

Terminada la tirada llega el gran espectáculo: la cobra. Decenas de perros muy entrenados. Muchos de señoras. Algún Vishla y algún labarador, pero sobre todo unas especies de setter negros que son tan magníficos cobrando como cariñosos.

Toda la alegre tropa de ojeadores cargadores y cobradores son gente de campo. Algunos muy jóvenes. Entienden alemán y muy poco inglés. Pero hablan entusiastas el lenguaje universal del campo. Yo lo hablo muy bien desde mi juventud. Vienen felices por la satisfacción de un buen jornal en un día de caza; si nos pagan por disfrutar… es como cobrar dos veces.

El carro con los patos cobradosCedida por el autor

Qué diferencia tan enorme con el país triste y oprimido al que vine a comprar muflones hace 40 años. Siempre bastante ordenados… pero especialmente al concluir. La colocación de las piezas, las antorchas, las trompas y los discursos. Reminiscencias de ritos paganos del gran festejo campestre de centroeuropa.

Una multitud de gente rural sonrientes agradecidos, marchan a sus casas orgullosos con sus patos, tras ofrecer al mundo sus cacerías. Ajenos a los remilgos de los «ciudañinos», la gazmoñería de los pálidos oficinistas, y la política gris de los melindrosos. La caza y las actividades rurales son tradiciones vernáculas y una forma sensata y sosegada de fijar población ante un futuro donde la mecanización del campo será casi total. Y no falta mucho.

Ellos son felices Y nosotros también. Y que rabien los resentidos disfrazados de ecologistas… Y los vainillas también.

  • El conde de Teba, Jaime Patiño Mitjans, esarquitecto y ganadero