El ejemplo del campo tras el accidente de Urda: «Siempre ha sido solidario y hoy también»
El trabajo, el tiempo y el dinero invertido para invadir las calles de Madrid y plantarse frente al Ministerio de Agricultura con el objetivo de visibilizar la imposibilidad de vivir de las labores agrarias daba igual
Los tractores pasan ante la estatua de Colón en Madrid durante la protesta aplazada de los agricultores y ganaderos
Hacer lo que está bien se ha convertido en algo extraordinario. Anteponer el interés general al personal, incluso cuando aquello que se deja a un lado es algo por lo que se ha luchado y trabajado con tesón, rompe con lo previsto.
Pasó durante la pandemia del coronavirus, en la dana y en las tragedias ferroviarias de Adamuz (Córdoba) y Urda (Toledo). España llora. Y cuando España llora, se ve todo. Lo mejor y lo peor.
Lo negativo ya lo saben. Las responsabilidades se esfuman con el paso de los días, la falta de respuestas y con un consuelo que jamás suplirá la ausencia de las decenas de miles de fallecidos por el covid, los 233 de la dana de Valencia y los más de 110 que ya se han cobrado los trenes de Adamuz y Urda. Cuando el cúmulo de malas prácticas cuesta vidas, la evidencia se impone, aunque sirva de poco.
La esperanza brilla en pequeños detalles que se perciben en la adversidad. Esos destellos los vemos en personas que pueden que no tengan grandes cargos, poder o responsabilidad, pero suelen tomar decisiones acertadas ante situaciones difíciles o complicadas.
Un gran ejemplo de este acierto pudimos verla inmediatamente después de que el Iryo 6076 fuera embestido por el AVE 2080 de Renfe a las 8.56 horas de la funesta mañana del 28 de octubre de 2026. A la misma hora, agricultores y ganaderos se agolpaban en la madrileña Plaza de Colón con sus tractores llegados desde todos los puntos de España para comenzar su protesta hacia el Ministerio de Agricultura a las 11.00 horas.
A las 9.51 horas, El Debate se puso en contacto con los organizadores de la marcha para alertar de lo sucedido en Toledo y conocer cuál iba a ser la forma de actuar. La conexión duró menos de dos minutos. El ansia de reivindicación fraguado durante meses se desvaneció en un instante. No había ninguna duda: «Desconvocamos. Vamos a ver cómo lo hacemos porque esto está lleno de tractores, pero no va a haber manifestación», indicaban desde el gabinete de prensa de una de las organizaciones convocantes (Asaja, COAG y Unión de Uniones).
Nadie de Asaja, COAG y Unión de Uniones tuvo ninguna duda sobre la suspensión porque el campo es, entre otras cosas, hacer lo que está bien en cada momento
El trabajo, el tiempo y el dinero invertido para invadir las calles de Madrid y plantarse frente al Ministerio de Agricultura con el objetivo de visibilizar la imposibilidad de vivir de las labores agrarias ahora daba igual. Lo importante en ese momento sucedía en Urda, y el campo así lo reconoció.
«El campo siempre ha sido solidario y hoy también. Lo fue durante la Covid y la dana. Ante cualquier problema que tienen los ciudadanos españoles, el campo siempre está», defendió Pedro Barato, presidente de Asaja, ante un público de miles de agricultores que se dieron cita en Madrid que, tras consultarlo con Andrés Góngora y Luis Cortés, líderes de COAG y Unión de Uniones, la manifestación se aplazaba.
Puede parecer fácil, con el paso de las horas todavía es más evidente, pero en el momento y cuando no había ningún dato de las dimensiones del siniestro, nadie en Asaja, COAG y Unión de Uniones tuvo ninguna duda porque el campo es, entre otras cosas, hacer lo que está bien en cada momento. Y así fue, un ejemplo.
El asalto de Madrid se convirtió en una concentración en paz y tranquilidad, y de solidaridad. Después de cinco minutos de silencio en Colón, los tractores volvieron a sus casas con los mismo problemas. El principal, que es que los agricultores reclaman vivir de lo que producen, sigue; aunque su actuación bien merece que la sociedad la encumbre y valore como un ejemplo a seguir. Uno de esos de los que, tristemente, escasean en determinados puestos de responsabilidad.