¿Por qué el Gobierno ha intervenido el mercado del aceite de oliva?

¿Por qué el Gobierno ha intervenido el mercado del aceite de oliva?

Unas 188.000 toneladas de la actual campaña aceitera quedarán almacenados en instalaciones propias o ajenas de las almazaras hasta el 30 de septiembre de 2027

La norma de comercialización del aceite de oliva publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) supone la retirada de un 12 % de la producción aceitera de la campaña 2026/2027 hasta el 30 de septiembre.

La intervención, que se aplica por primera vez en la historia de España a petición de los agricultores tras superar la previsión un 120 % de la media de las últimas seis cosechas, busca mejorar la estabilidad del mercado y proporcionar mejores valores a los agrarios.

El aceite de oliva cotiza a niveles críticos para los olivareros, sin precio y con un incremento del 60 % en el coste del combustible y del 50 % en abonos desde el estallido de la guerra en Irán que impide alcanzar la rentabilidad en origen.

Esta situación ha llevado a la activación de un mecanismo extraordinario que ha sido rechazado por las envasadoras –principales sospechosas de especular con el aceite de oliva– y desde algunos sectores que critican la falta de intervención cuando el oro líquido superó los 9 euros por litro en origen.

Los productores defienden que esta medida supone un control de la oferta para cuando, como previsiblemente puede suceder en la próxima campaña, la disponibilidad de aceite baje. Entonces, gracias al aceite reservado esta temporada, se evitarán los dientes de sierra del mercado y la discordancia entre costes, precio en origen y valor de venta, como sucede actualmente.

Los agricultores celebran la decisión, reiteran las bonanzas de la misma e insisten en el daño que causa en el olivar el desplome de la producción y el alza del precio, cuya revalorización pagan los consumidores y deja beneficios en la cadena, pero no en origen.

Por ejemplo, si un agricultor que ahora produce 30.000 toneladas de aceite de oliva y las comercializa a 3,5 euros por kilo vio hundida su producción a 6.000 toneladas durante los años de sequía recientes, para equiparar los ingresos, tendría que haber vendido su aceite a más de 20,4 euros por litro en origen.

El principal obstáculo apreciado por los agricultores sobre la norma de comercialización es la falta de control en frontera sobre las importaciones, ya que entienden que carece de sentido restringir la comercialización nacional si no se hace lo propio con la entrada desde el extranjero.