Ha capturado la atención del planeta al convertirse en el país menos poblado en clasificar a una Copa del Mundo
Dónde está Curazao, el pequeño país que juega el Mundial 2026
Su hazaña, sellada a finales del año pasado con un empate ante Jamaica, los ha colocado en el Grupo E del torneo
El Mundial de 2026 está dejando historias fascinantes, y ninguna supera la hazaña de Curazao. Este pequeño rincón caribeño ha capturado la atención del planeta al convertirse en el país menos poblado en clasificar a una Copa del Mundo en toda la historia, superando el récord que ostentaba Islandia desde el torneo de 2018. Su hazaña, sellada a finales del año pasado con un empate ante Jamaica, los ha colocado en el Grupo E del torneo.
Para ubicar geográficamente a este debutante, hay que mirar hacia el sur del mar Caribe. Curazao es una paradisíaca isla que se encuentra a unos 65 kilómetros al norte de la costa occidental de Venezuela. Pertenece al grupo de las Antillas Menores y, de manera más específica, forma las famosas islas ABC junto a sus vecinas Aruba y Bonaire.
Políticamente, Curazao es un territorio autónomo que forma parte del Reino de los Países Bajos, una fusión cultural que se nota inmediatamente al recorrer las calles de su capital, Willemstad, famosa en todo el mundo por sus coloridos edificios de estilo colonial holandés.
Con una superficie de apenas 444 kilómetros cuadrados y una población que ronda los 150.000 habitantes, su llegada a la élite del fútbol mundial parecía un sueño imposible. Sin embargo, bajo la dirección del experimentado entrenador neerlandés Dick Advocaat y con un plantel de futbolistas que militan en ligas europeas y norteamericanas, el equipo conocido como «La marea azul» demostró que el talento no depende del tamaño de las fronteras.
Willemstad, capital de Curazao
Hito histórico antes de jugar
Curazao afronta este Mundial con la ilusión pura de quien ya hizo historia antes de que ruede el balón. Compartir grupo con potencias de la talla de Alemania, Ecuador y Costa de Marfil representa el desafío más grande de su trayectoria deportiva.
Más allá de lo que dicten los resultados, esta pequeña y soleada isla ya se ha ganado el corazón de los aficionados neutrales, demostrando que el fútbol caribeño tiene un nuevo e inesperado embajador.