Jugadores de la selección española de fútbol durante un entrenamiento
Las razones para seguir confiando en España pese a la fase de grupos tan gris
Es innegable que el nivel de Argentina y Francia sumado a las bajas de la selección española han bajado un poco los ánimos
El once ideal de Maldini en la fase de grupos del Mundial
Sería absurdo negar que se ha bajado un poco el suflé, como diría Antonio Lobato cuando habla de Fernando Alonso y la Fórmula 1, con la selección española. El combinado nacional llegó al Mundial 2026 con el cartel de gran favorita el título y tras la fase de grupos es más que evidente que Francia y Argentina la han adelantado. Así lo dicen las casas de apuestas y la gran mayoría de analistas.
«España es la favorita», confesó Didier Deschamps, seleccionador de Francia, antes de que una y otra hiciesen su debut. Después el galo no ha vuelto a hablar del tema, por lo que estaría bien preguntarle si sigue opinando lo mismo. Mientras que España ha empatado con Cabo Verde, ha ganado fácil a Arabia Saudí y tuvo que agradecer el regalo de Fernando Muslera para ganar a Uruguay, Francia cuenta sus partidos por victorias y todos ellos los ha solventado sin despeinarse.
Ha cambiado por tanto la realidad de España que ha visto como ha pasado de ser la gran favorita en la Copa del Mundo 2026 a ser la tercera. Así se puede ver en las casas de apuestas, donde Francia ha pasado a ser la mejor colocada con una cuota de 4,33 por euro apostado. La sigue Argentina, que se paga a 5 por cada euro jugado mientras que España e Inglaterra empatan en la tercera posición con una cuota de 8 euros.
Es una subida significativa la que ha pegado España y que se debe a dos razones. La primera de ellas es que tiene un cuadro bastante complicado. A principios del torneo todos los analistas dibujaban un España - Portugal en la gran final, pero la segunda posición de los lusos en el grupo K ha provocado que ese duelo lo podamos ver ya en los octavos de final. Por tanto, muy pronto una de las favoritas se irá para casa.
El segundo motivo de la subida de España es que su juego ha sido muy pobre y tiene a varias de sus referencias entre algodones. Lamine Yamal sigue lejos de su mejor nivel, Nico Williams y Yeremy Pino están fuera de combate y no se les espera pronto. Tampoco parece que vaya a poder jugar Víctor Muñoz. España no está jugando bien y además le faltan sus mejores bazas ofensivas. Lógico pues que haya bajado la ilusión aunque todavía siguen quedando razones para confiar en España.
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Más allá de todas las coincidencias que sigue teniendo este Mundial con el de 2010, como por ejemplo medirse a Portugal en octavos, la realidad es que España sigue teniendo muchos motivos para pensar que puede ser campeona del mundo. Para empezar que el bloque sigue siendo el mismo que conquistó Europa en 2024. Cierto es que ya no va de tapado y que muchos de los futbolistas como Rodri Hernández, Pedri, Fabián o Lamine Yamal no están en su mejor momento, pero aun así todos se conocen a la perfección y puede terminar fluyendo el juego.
También hay que tener en cuenta que se está hablando mucho de lo que le ha faltado a España y muy poco de las cosas que ha hecho bien. Lo más destacado ha sido el nivel defensivo, con Cubarsí y Laporte rozando la excelencia y consiguiendo que la selección no encaje ni un solo gol en lo que llevamos de campeonato. De hecho, Unai Simón ha sido un espectador más en los tres partidos de la fase de grupos. Por ahí hay un gran motivo para creer.
No se trata de jugar bien
Es precisamente la solidez defensiva lo que tiene que hacer recordar a España que en 2010 ganó el Mundial metiendo únicamente cuatro goles en las eliminatorias. Desde octavos a la final se llevó todos los partidos por 1-0. Jugaba bien, pero sobre todo fundamentó su éxito en construir un muro alrededor de Casillas. Ahora, 16 años después, es una de las cosas a las que debe agarrarse España.
Y es que un torneo corto no va de bordar el fútbol, se trata de explotar tus virtudes y minimizar tus defectos. No hay necesidad de jugar bien sino de ser efectivo y más una selección como España, muy seria atrás y con gran calidad individual arriba con Lamine Yamal, Oyarzabal, Álex Baena o jugadores como Dani Olmo y Mikel Merino, que pueden llegar desde segunda línea. Eso sí, urge que vuelva Nico Williams para tener dos puñales en banda.