Jude Bellingham posa con el trofeo de MVP tras el partido frente al Congo

Jude Bellingham posa con el trofeo de MVP tras el partido frente al CongoFIFA

El MVP de la discordia: los premios que nadie entiende en el Mundial

La polémica en el Mundial está más que servida: errores arbitrales, declaraciones de los protagonistas y decisiones controvertidas han encendido el debate entre aficionados, jugadores y expertos. Pero, sin duda, una de las cuestiones que más ha llamado la atención es la manera en la que se elige al MVP del partido, ya que muchos consideran que este premio se está otorgando más por el impacto mediático de algunos jugadores que por haber sido realmente los mejores sobre el terreno de juego.

El principal problema es el método de elección del mejor jugador del partido. Actualmente, la decisión se basa en una votación abierta que puede realizar cualquier persona a través de la página oficial de la FIFA, por lo que ni siquiera es necesario haber visto el encuentro para poder votar. Esto hace que muchas veces el premio no refleje realmente quién ha sido el jugador más destacado del partido.

Además, aunque los aficionados hayan visto el partido, suelen tener sus propios ídolos y tienden a votar por ellos antes que por otros jugadores que hayan jugado mejor. La popularidad acaba influyendo mucho en el resultado de la votación, especialmente en el caso de las grandes estrellas. Por eso, la elección debería estar en manos de un grupo reducido de personas capacitadas para opinar sobre fútbol, como periodistas, entrenadores o exjugadores, para que la decisión sea más justa y objetiva.

Este problema se ha visto desde la primera jornada del Mundial y ha ido creciendo a medida que pasaban los partidos. Es cierto que muchas de las estrellas están demostrando un altísimo nivel en este campeonato y siendo decisivas en muchos de los partidos, pero los datos llaman mucho la atención, sobre todo si analizamos ciertos partidos en los que este reconocimiento se ha otorgado a jugadores de renombre.

Los casos más destacados son los de Jude Bellingham contra Ghana en la fase de grupos, Lamine Yamal en los dieciseisavos de final frente a Austria y Cristiano Ronaldo ante Croacia.

El primero de ellos fue tan escandaloso que el propio jugador salió a cuestionarlo en la zona mixta tras el encuentro. Inglaterra no pasó del empate sin goles ante Ghana y Bellingham fue el primero en reconocer que no merecía el premio. «Para ser honesto, no me lo merecía. Probablemente debió haber sido para uno de ellos, que defendieron muy bien. Estoy agradecido con quien haya votado, pero probablemente debió haber recaído en uno de sus jugadores, que defendieron tan bien», afirmó.

El segundo de los casos ocurrió en el encuentro de dieciseisavos de final entre España y Austria, un partido en el que la selección española recuperó las buenas sensaciones y se impuso por 3-0. Mikel Oyarzabal, autor de dos de los tres goles, no se llevó el premio pese a haber sido el jugador más decisivo del encuentro. En cambio, el premio fue para Lamine Yamal, que, pese a estar más eléctrico que en los encuentros anteriores, no marcó ni asistió y acabó siendo sustituido en la segunda mitad.

Por último, el caso de Cristiano Ronaldo ante Croacia ha sido otro de los más destacados. Es cierto que marcó un gol de penalti y que le anularon otro, pero más allá de esas acciones aportó poco al juego de Portugal. De hecho, si no llega a ser por Diogo Costa, que debió llevarse el trofeo tras realizar cinco paradas, alguna que otra espectacular, Portugal se habría despedido del campeonato.

Estos casos demuestran que los premios individuales son cada vez menos fiables y que, al fin y al cabo, lo que realmente importa es el rendimiento colectivo. En este caso, por muchos trofeos individuales que puedan ganar, el verdadero objetivo de estos jugadores es levantar la Copa del Mundo el próximo 19 de julio.

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