Luis de la Fuente da indicaciones a sus jugadores durante el partido frente a Bélgica
Todas las decisiones acertadas de Luis de la Fuente que le ratifican como seleccionador de España
El técnico riojano ha sido fiel a su idea y ha llevado al combinado nacional a las segundas semifinales de su historia en un Mundial 16 años después de las últimas
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Siempre se ha dicho eso de que hay entrenadores que han nacido para dirigir a un equipo determinado y esto se puede aplicar perfectamente a Luis de la Fuente con la selección española.
El técnico de Haro llegó al cargo de seleccionador absoluto a principios de diciembre de 2022, pocos días después de aquel sonado batacazo frente a Marruecos en los octavos de final del Mundial de Qatar, y necesitó poco tiempo para demostrarle a los aficionados que la Federación había acertado de lleno a la hora de contratarle.
Desde el principio se pudo ver a un equipo reconocible, de autor y plagado de esas grandes promesas del fútbol español que De la Fuente tenía perfectamente controladas y a las que ya había dirigido en la sub-21, donde tampoco le fue nada mal.
Eso fue solo el principio. Lo que vino después fue aún mejor, ya que De la Fuente fue capaz de volver a ganar un título con la selección once años después y consiguió que todo el país se volviera a sentir representado, algo que ni Luis Enrique, ni Robert Moreno ni Julen Lopetegui habían logrado anteriormente.
La Nations League conquistada en Róterdam fue el inicio de una nueva etapa gloriosa que se alargó hasta el punto de volver a ganar la Eurocopa, un título que llevaba más de una década sin conseguirse. Y ahí se empezó a comprobar que De la Fuente había nacido para ser el seleccionador nacional. Formó un bloque inalterable que jugaba muy bien al fútbol y fue el encargado de potenciar el talento de Lamine Yamal, un jugador al que Luis Enrique no dio la oportunidad.
Luis de la Fuente, durante el partido del Mundial 2026 entre España y Arabia Saudí
Durante todo este tiempo, el entrenador riojano le ha demostrado a los que le dudaban de él que todo lo hace por el bien de la selección española y que las apuestas por esos jugadores que no tenían el apoyo popular le han salido a la perfección.
El caso más claro es, quizás, el de Unai Simón. El portero del Athletic siempre recibió multitud de críticas, pero De la Fuente estaba plenamente convencido de que el cancerbero vitoriano era muy solvente bajo palos y que le iba a dar muchas alegrías a la selección. Y el tiempo le ha acabado dando la razón, hasta el punto de que Unai superó el récord de imbatibilidad de Walter Zenga en los Mundiales, algo que llevaba más de tres décadas sin batirse.
Sin embargo, Unai no ha sido la única decisión acertada que ha tomado De la Fuente. También le han salido bien las apuestas hechas con Laporte, Fabián, Mikel Merino y Oyarzabal, otros futbolistas que están rindiendo a las mil maravillas cada vez que les toca aportar sobre el terreno de juego.
Los jugadores confían en De la Fuente y el propio De la Fuente ha armado un bloque que le ha llevado a las semifinales de un Mundial, algo que solo se consiguió una vez en la historia y en aquel exitoso 2010 que acabó con el triunfo final en el Soccer City de Johannesburgo.
Así pues, se puede decir alto y claro que De la Fuente se ha ganado el poder seguir siendo seleccionador nacional. Por el momento, tiene contrato hasta 2028 y, si sigue por este camino, lo más probable es que lo siga siendo en 2030, año en el que España organizará el Mundial junto a Portugal y Marruecos. «Lo importante es el colectivo. Cada uno tiene su tarea en el partido. Lo de Pedri no tiene más explicación que querer dar otro toque al equipo cuando necesitamos una dosis de frescura para Fabián, que es otro superjugador. Esto es un trabajo en equipo. No es importante quién juega más, insisto. Estamos felices de llegar hasta aquí, pero queremos más».
En definitiva, España ya está en semifinales del Mundial, donde jugará frente a Francia en Dallas el próximo 14 de julio, y el objetivo personal de Luis de la Fuente será el de volver a demostrarle a los que siguen dudando de él (que cada vez son menos) que lo que hace y decide es por el bien de la selección, como el tener a Mikel Merino de recurso para decidir todos esos partidos que parecen atascados, como ya hizo ante Portugal y Bélgica.