El patrullero de la Armada española Tagomago realiza seguimiento de buques rusos en el estrecho de Gibraltar
Fuerzas Armadas Un buque ruso de desembarco anfibio cruza el estrecho de Gibraltar bajo control de un patrullero español
El patrullero de Vigilancia de Zona (PVZ) Tagomago ha realizado el seguimiento de un buque de desembarco anfibio de la Marina de la Federación Rusa durante su tránsito por el estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán. El buque ruso, perteneciente a la Flota del Báltico, navegaba acompañado por dos mercantes rusos, según ha informado el Estado Mayor de la Defensa.
El seguimiento se produjo durante una misión de vigilancia marítima desarrollada por el patrullero español desde su base en el puerto de Málaga. El Tagomago había zarpado para participar en las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión (OPVD) que las Fuerzas Armadas mantienen de forma permanente en los espacios marítimos de soberanía e interés nacional.
La presencia de unidades navales rusas en tránsito por las aguas próximas al Estrecho forma parte del escenario habitual de vigilancia marítima que mantienen las Fuerzas Armadas españolas en una zona considerada estratégica por la intensidad de su tráfico. El estrecho de Gibraltar constituye una de las principales vías de comunicación marítima entre el Atlántico y el Mediterráneo, mientras que el mar de Alborán concentra igualmente un importante flujo de buques comerciales y militares.
En este contexto, el cometido del Tagomago consiste en el seguimiento de aquellas unidades que, por sus características, movimientos o procedencia, requieren una especial atención dentro de las operaciones permanentes.
El patrullero Tagomago realizando seguimiento de buques rusos en el mar de Alborán
El comandante del patrullero, teniente de navío Miguel López Garay, destaca precisamente el carácter habitual de este tipo de misiones para el buque. El Tagomago participa con frecuencia en operaciones de vigilancia marítima en el Estrecho y el mar de Alborán, donde la Armada mantiene una presencia continuada.
La misión permite además mantener entrenada a la dotación en procedimientos de vigilancia, identificación y seguimiento de buques, al tiempo que facilita la integración de los militares incorporados al buque después de los relevos realizados durante el periodo estival.
Un patrullero veterano
El Tagomago pertenece a la clase Anaga, una serie de diez patrulleros construidos durante la década de los ochenta para desarrollar misiones de vigilancia y control marítimo. Es el segundo buque de esta clase y actualmente depende del Mando de las Unidades de la Fuerza de Acción Marítima en Cádiz.
Aunque se trata de una plataforma con varias décadas de servicio, su cometido continúa siendo relevante dentro del dispositivo de vigilancia marítima de las Fuerzas Armadas. El buque está diseñado para realizar tareas de seguridad marítima, protección y control de los espacios de soberanía e interés nacional. Su dotación está integrada por 28 hombres y mujeres, que desarrollan las distintas funciones necesarias para mantener el patrullero operativo durante sus despliegues.
La misión desarrollada frente al buque ruso muestra, además, cómo las operaciones permanentes no se limitan a grandes unidades de la Armada. Patrulleros de menor porte mantienen una presencia continuada en zonas marítimas de interés estratégico y permiten disponer de unidades próximas a las áreas que requieren vigilancia.
El seguimiento de un buque extranjero durante su navegación no implica por sí mismo una situación de crisis. Se encuadra en las tareas ordinarias de conocimiento y vigilancia del espacio marítimo que desarrollan las Fuerzas Armadas. En este caso, el Tagomago monitorizó el tránsito de una unidad de desembarco anfibio rusa perteneciente a la Flota del Báltico junto a dos mercantes de la misma nacionalidad.
Operaciones de Vigilancia
Las OPVD constituyen precisamente uno de los instrumentos empleados por las Fuerzas Armadas para mantener esa vigilancia. Su objetivo es detectar de manera temprana posibles amenazas y facilitar una respuesta ante cualquier situación que pueda afectar a la seguridad de los espacios marítimos de interés nacional.
En el caso de la Armada, estas operaciones se desarrollan bajo el control operativo del Mando de Operaciones y dentro de la estructura del Mando Operativo Marítimo (MOM). Este órgano es responsable, a su nivel, del planeamiento, conducción y seguimiento de las operaciones de presencia, vigilancia y disuasión en los espacios marítimos de soberanía, responsabilidad e interés nacional.
El MOM está subordinado al jefe de Estado Mayor de la Defensa y se encuentra bajo el mando del Almirante de Acción Marítima, vicealmirante Vicente Cuquerella Gamboa, con sede en Cartagena.
La estructura permite coordinar la actividad de las distintas unidades navales desplegadas en las operaciones permanentes y mantener una vigilancia continuada sobre las aguas españolas. La Armada señala que esta actividad se mantiene las 24 horas del día y los 365 días del año, con unidades asignadas a diferentes áreas de interés.
El seguimiento realizado por el ‘Tagomago’ se integra así en una actividad más amplia de vigilancia marítima que permite conocer qué buques navegan por las proximidades de España, cuál es su comportamiento y qué rutas siguen. La monitorización resulta especialmente relevante cuando se trata de unidades militares extranjeras.