Los jugadores de Inglaterra celebrando ante su afición el pase a semifinales tras vencer a Noruega

Los jugadores de Inglaterra celebrando ante su afición el pase a semifinales tras vencer a NoruegaEFE

Los duros esfuerzos de Inglaterra para cerrar la crisis del vestuario y acabar con su gafe Mundial

la historia de Inglaterra en los mundiales ha sido decepcionante desde que conquistó su único título en 1966, en su propio país, tras derrotar a Alemania por 4-2 en la prórroga. 60 años después tiene una oportunidad histórica de revertir esa situación. Para lograrlo, deberá vencer a la vigente campeona del mundo, Argentina, en semifinales y, posteriormente, ganar la final del próximo domingo en Nueva York.

Desde aquel triunfo en 1966, los ingleses no han vuelto a disputar una final de un Mundial y sus mejores actuaciones posteriores se han quedado en las semifinales. En la Eurocopa tampoco ha conseguido levantar el título: llegó por primera vez a una final en 2021, donde perdió en los penaltis ante Italia, y volvió a quedarse a las puertas de la gloria en 2024 al caer ante España. Así, el único gran título que figura en el palmarés de la selección inglesa sigue siendo el Mundial de 1966, un balance muy pobre para el país que vio nacer este deporte.

Este año disputará la cuarta semifinal de su historia y la tercera desde que se proclamó campeona del mundo en su propio país hace más de medio siglo. En las dos anteriores no logró alcanzar la final. La primera fue en el Mundial de Italia 1990, donde cayó ante Alemania en la tanda de penaltis por 4-3, después de empatar 1-1 tras los 120 minutos de juego. En aquel torneo terminó en cuarta posición, ya que perdió frente a la anfitriona, Italia, en el partido por el tercer y cuarto puesto.

La segunda semifinal llegó en el Mundial de Rusia 2018. En aquella ocasión, el encuentro parecía más asequible para los ingleses, pero tampoco consiguieron romper la barrera de las semifinales. Esta vez fueron derrotados por Croacia, liderada por Luka Modrić, que se impuso por 2-1 en la prórroga tras remontar el gol inicial de Inglaterra. De esta manera, los ingleses volvieron a quedarse a las puertas de una final mundialista.

Una nueva oportunidad

Ahora se enfrentan a Argentina, una selección con la que se han cruzado en cuatro ocasiones en los Mundiales. El balance está completamente igualado, con dos victorias para cada equipo, lo que añade un ingrediente extra a un duelo con mucha historia.

Sin embargo, hay un partido que los aficionados ingleses recuerdan especialmente: el de los cuartos de final del Mundial de México en 1986. Aquel día, Argentina se impuso por 2-1 gracias a dos goles de Diego Armando Maradona, uno conocido como la 'Mano de Dios' y otro considerado por muchos como el mejor gol de la historia del fútbol.

Gol de Maradona con la mano

Gol de Maradona con la manoEuropa Press

A esta semifinal contra la actual campeona del mundo, Inglaterra llega con ganas de revancha, pero sobre todo con el objetivo de volver a conquistar un título 60 años después. Los ingleses han alcanzado esta ronda sufriendo en algunos momentos, pero también demostrando que son un equipo muy difícil de ganar. Ahora, sin embargo, les espera un rival de un nivel muy superior al de los anteriores, por lo que tendrán que demostrar que pueden competir y vencer a las grandes selecciones.

Los Three Lions llegan a estas semifinales tras eliminar a Noruega por 2-1 en los cuartos de final, gracias a un doblete de Jude Bellingham. Sin embargo, la clasificación estuvo marcada por unas declaraciones que generaron cierto revuelo nada más acabar el partido. El seleccionador inglés afirmó que no estaba contento con el rendimiento de su equipo y que habían tenido «algo de suerte» para conseguir la victoria.

Las palabras del técnico fueron respondidas casi de inmediato por Bellingham, que salió en defensa de sus compañeros: «Quizás él no sabe lo que es jugar en esas condiciones contra Haaland, Odegaard, Nusa y Sorloth. No son un equipo fácil contra el que jugar. No se puede ganar todos los partidos solo con pases largos y 1.000 pases; a veces hay que ganar de forma sucia y eso es lo que hicimos hoy».

Posteriormente, el capitán Harry Kane intentó rebajar la tensión y poner paz dentro del vestuario. «Sabemos que podemos mejorar, sabemos que podemos jugar mejor», aseguró el delantero inglés. Además, también quiso respaldar a su entrenador. «Él sabe mejor que nadie que no es tan simple jugar contra rivales fuertes. Está intentando sacar esa versión de nosotros y nosotros mismos sabemos».

La selección inglesa llegó a este Mundial con bastantes dudas alrededor de la lista de Thomas Tuchel en su primer gran torneo al frente del equipo. Sin embargo, los ingleses han conseguido dejar atrás muchas de esas críticas y plantarse en las semifinales. En algunos partidos han convencido más y en otros menos, pero en una competición como esta lo que realmente importa es ganar. Ahora están a solo dos partidos de la gloria y de conquistar el segundo Mundial de su historia.

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