Thomas Tuchel y Jude Bellingham, en los cuartos de final del Mundial
La crisis Mundial que se ha desatado entre Tuchel y Bellingham y puede arruinar a Inglaterra
Los Three Lions han vuelto a unas semifinales ocho años después y mantienen el sueño de la segunda estrella aunque hay lío en el vestuario
Bellingham hace sonar el 'Hey Jude' en Miami y pone fin al periplo mundialista de Noruega
Mientras sonaba Wonderwall en las gradas del Hard Rock Stadium de Miami para festejar el triunfo de Inglaterra en los cuartos de final del Mundial ante Noruega algo se estaba cociendo en el vestuario de los Three Lions. Jude Bellingham fue el héroe de su selección, el responsable de hacer los dos goles que valieron la victoria por 2-1, pero entre Thomas Tuchel y él hubo un desencuentro que llega en el peor momento posible.
Tiene Inglaterra, el país en el que se inventó el fútbol, una oportunidad de oro para llegar de nuevo a una final del Mundial. Se trata de algo que no hacen desde 1966, cuando ganaron la Copa del Mundo que organizaron. Esa de la que a veces se avergüenzan por el gol fantasma de la final frente a Alemania que ni siquiera las cámaras de televisión de la época fueron capaces de determinar si entró o no.
Así las cosas, Inglaterra luchará frente a Argentina en las semifinales del Mundial 2026 en un partido que se prevé una 'guerra'. Hasta Lionel Scaloni, seleccionador de la Albiceleste, ha tenido que calmar los ánimos. «No es una guerra. Solo es un partido de fútbol», dijo tras clasificar a las semifinales. Será, sí o sí, una batalla en la que Inglaterra tiene mucho más en juego por todo lo que lleva sin ser grande en un Mundial.
También será el primer enfrentamiento en 24 años entre Argentina e Inglaterra. La última vez sonrieron los Three Lions en 2002 tras ganar por 1-0 en la fase de grupos con un gol de penalti de David Beckham. Sirvió este duelo para dejar muy tocado a Marcelo Bielsa, quien dirigía por aquel entonces a la Albiceleste. Ahora, cosas de la vida, 'El Loco' también se ha ido de mala manera de la Copa del Mundo y a otro seleccionador, Thomas Tuchel, se le ha montado un incendio con una de sus estrellas.
Lío entre Tuchel y Bellingham
Todo sucedió de golpe, sin que nadie lo esperase y en mitad de la fiesta. «Tuvimos suerte de ganar», dijo el seleccionador de Inglaterra para después quejarse del juego: «No estoy satisfecho con el rendimiento de hoy». Fueron declaraciones que no gustaron nada a Bellingham, héroe del partido, que no dudó en responderle de forma pública: «Quizás él no sabe lo que es jugar en esas condiciones contra Haaland, Odegaard, Nusa y Sorloth. No son un equipo fácil contra el que jugar. No se puede ganar todos los partidos solo con pases largos y 1.000 pases... a veces hay que ganar de forma sucia y eso es lo que hicimos hoy».
Fue un cruce de palabras que sucedió en un visto y no visto. De repente, en mitad de la euforia, Tuchel y Bellingham se enzarzaron y dividieron al país, pues los hay que se posicionan con la mentalidad del alemán y otros creen que la razón la tiene el jugador del Real Madrid. Sobre este asunto se han pronunciado numerosas voces autorizadas aunque antes merece la pena destacar que la relación Tuchel-Bellingham nunca ha sido la mejor. De hecho el alemán estuvo cerca de dejar a Jude fuera de su lista.
Thomas Tuchel y Jude Bellingham, en un partido de Inglaterra
Por ejemplo Wayne Rooney, leyenda del fútbol inglés, celebró la mentalidad de Tuchel. «Creo que Thomas acertó de lleno en cuanto a la mentalidad. Se trata de llegar a las semifinales. Esta noche han cumplido su cometido», aseguró.
Sin embargo, rápidamente salió Harry Kane, el capitán de los Three Lions, a poner paz «Sabemos que podemos mejorar, sabemos que podemos jugar mejor», afirmó ante los medios para después echar un capote al seleccionador: «Él sabe mejor que nadie que no es tan simple contra rivales fuertes. Está intentando sacar esa versión de nosotros, y nosotros mismos sabemos que tenemos otro nivel al que podemos llegar».
Está Inglaterra cerca de la victoria, con una generación dorada que puede bordar la segunda estrella y por eso ahora tienen dos días para poner paz en el vestuario y seguir atacando el objetivo común: la Copa del Mundo.