El pueblo se convierte, por unas horas, en un gigantesco plató en el que todos participan
Granada
Este es el pueblo granadino que celebra la Pasión viviente de Cristo convirtiéndose en una pequeña Jerusalén
En esta fiesta participan alrededor de 600 personas y ha sido declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía
en Andalucía, la Semana Santa es uno de los momentos más grande e importantes del año porque se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Esta festividad no solo se limita a los pasos procesionando por las calles, sino que cada localidad tiene sus propias tradiciones que acumulan años de historia.
El pueblo granadino de Cuevas del Campo celebra su Semana Santa Viviente, en la que alrededor de 600 personas recrean fielmente el ambiente de la época del emperador Tiberio y sus calles, plazas y lomas, se convierten en Calle de la Amargura, Pretorio y Gólgota. Tal es su envergadura, que esta fiesta ha sido declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía y ha recibido el reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de Andalucía (2010).
Esta tradición comenzó a recrearse en el año 2001 y, desde entonces, se ha convertido en un reclamo turístico de primer orden. La Semana Santa Viviente de esta localidad comienza el Domingo de Ramos, con la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y la recuperación de los oficios perdidos, y se extiende hasta el Domingo de Resurrección. Los que la han visto dicen que Cuevas del Campo se convierte esos días en la «antigua Jerusalén».
La alcaldesa de Cuevas del Campo, Carmen Rocío Martínez, ha explicado que esta representación está basada «con toda fidelidad» en el Evangelio de Mateo, presenta «gran valor escenográfico» y es «un reflejo de religiosidad transmitido en cada momento por sus personajes, música y escenas». Al espectáculo se suma un mercadillo judío con los productos locales.
El consistorio de este municipio ha señalado también que «la Semana Santa Viviente, de Cuevas del Campo, es un crisol de emociones, de miradas y sentimientos, de miradas del alma que no nos deja indiferentes, ante el hecho de la pasión de Jesús, escenificada en esta Jerusalén en que se convierte Cuevas del Campo, cada Jueves y Viernes Santo»,
El acto central es el Viernes Santo
El acto central de la Semana Viviente tiene lugar el Viernes Santo, en el que se recrea la Pasión de Jesucristo. La función comienza en la terraza de la iglesia principal, con el juicio de Jesús ante Poncio Pilatos, donde es condenado a morir. Después se sube al Gólgota y se representan las tres caídas.
En la primera, una de las actrices se acerca a Jesús para darle de beber. En la segunda, la Verónica sale de entre el pueblo judío y limpia el rostro ensangrentado del Nazareno, ante la fuerte oposición de los soldados romanos. Esta escena es de una belleza y sencillez impresionante, ya que de fondo suena el Ave Verum Corpus, de Mozart.
Por último, en la tercera caída, Jesús se encuentra con su madre y se abrazan, reflejando ambos su tristeza. Después llegan la crucifixión, el entierro y la resurrección de Jesucristo, que se desarrollan en un paraje denominado la «Cueva de Parejo», un impresionante rincón centenario de inimaginable belleza, que catapulta el drama hasta lo inconcebible. Allí se pone el punto final a una representación que no deja indiferente a nadie.