Construcción de una planta fotovoltaica en Carmona (Sevilla)
Andalucía
El mapa andaluz de la energía: las centrales nucleares brillan por su ausencia en un paisaje de renovables
Andalucía cuenta con más de 10.700 MW de potencia renovable instalada, liderada por la solar fotovoltaica
El apagón eléctrico del pasado 28 de abril ha reabierto varios debates sobre la llamada transición energética y las centrales nucleares. En el momento del corte de suministro había una fuerte aportación de las renovables, con hasta un 65 % de la generación de fuentes fotovoltaicas. En este contexto, Andalucía ha establecido una hoja de ruta que apuesta por las energías limpias e ignora necesariamente la energía nuclear.
El reciente Informe de Infraestructuras Energéticas de Andalucía, publicado por la Agencia Andaluza de la Energía, muestra un avance claro de las energías renovables en la región. Sin embargo, también revela desafíos importantes relacionados con la intermitencia de las fuentes limpias y la necesidad de sistemas de respaldo sólidos para evitar nuevos apagones.
Uno de los aspectos más llamativos del panorama energético andaluz es la total ausencia de energía nuclear. A diferencia de otras comunidades autónomas que dependen en parte de esta fuente, Andalucía no cuenta con ninguna central nuclear. Esto ha obligado a la región a desarrollar otras formas de generación estable, como la cogeneración con gas o biomasa, aunque estas también enfrentan limitaciones técnicas y medioambientales.
Según el informe, Andalucía cuenta con más de 10.700 MW de potencia renovable instalada, liderada por la solar fotovoltaica, que ya representa más del 40 % de la capacidad total. La energía eólica y la biomasa también tienen un papel relevante. No obstante, este crecimiento ha generado una presión adicional sobre la red eléctrica, especialmente en momentos de baja demanda o de saturación de producción, lo que exige mejores sistemas de gestión y almacenamiento.
El almacenamiento energético se perfila como una de las grandes apuestas del futuro inmediato. La Junta de Andalucía ya promueve proyectos piloto con baterías de gran capacidad y sistemas de bombeo hidráulico, pero todavía están lejos de cubrir las necesidades de respaldo ante una eventual caída de la producción renovable. Esta debilidad estructural quedó en evidencia durante el apagón del pasado 28 de abril.
El informe también destaca una red eléctrica en proceso de modernización. Se han incorporado nuevas líneas de alta y media tensión, subestaciones y centros de transformación que buscan mejorar la distribución y la integración de fuentes renovables. Sin embargo, muchas de estas infraestructuras aún se concentran en áreas urbanas o industriales. En zonas rurales siguen siendo vulnerables a interrupciones de suministro.
La falta de centrales nucleares obliga a la región a desarrollar otras formas de generación estable
En paralelo, Andalucía continúa utilizando infraestructuras de gas natural y derivados del petróleo como fuentes de respaldo. Aunque el uso de estas instalaciones está en descenso, aún juegan un papel clave en la estabilidad del sistema. Se han introducido mejoras en su eficiencia y en el control de emisiones, pero siguen siendo una parte contaminante de la combinación energética que contrasta con el discurso verde dominante.
En lo que respecta a la energía térmica renovable, Andalucía ha conseguido avances notables. Las instalaciones de biomasa para calefacción, la solar térmica en edificios y la incipiente geotermia están ganando terreno. Estas aplicaciones permiten reducir el uso de gasoil y otros combustibles fósiles en usos domésticos e industriales, contribuyendo a la transición energética desde una perspectiva más descentralizada y accesible.
Un dato relevante es el incremento en la producción de biocarburantes y biocombustibles sólidos como los pélets. Esto ha generado nuevas oportunidades económicas en sectores como la agricultura y la gestión forestal, a la vez que ayuda a sustituir gasolinas y gasóleos en ciertos nichos del transporte y la calefacción. No obstante, su desarrollo todavía es incipiente en Andalucía.
El reciente apagón ha puesto en evidencia las vulnerabilidades del actual modelo energético, basado en las renovables. La ausencia de energía nuclear y la dependencia de infraestructuras de gas y petróleo como respaldo exponen las limitaciones de la transición energética, que aún no tiene las bases sólidas para garantizar un suministro estable y eficiente.