Narcolancha abandonada en una playa de Vera (Almería)

REMITIDA / HANDOUT por IGC
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
30/7/2025

Narcolancha abandonada en una playa de Vera (Almería)IGC

Almería

Una narcolancha abandonada en Almería expone la inferioridad policial ante las mafias

La goma, valorada en más de 150.000 euros, refleja un nivel de inversión y capacidad logística que supera ampliamente el equipamiento de las fuerzas de seguridad

Este martes apareció abandonada en una playa de Vera (Almería) una narcolancha. Estaba cargada con 48 garrafas de gasolina y equipada con dos motores de alta gama. La goma, de fabricación clandestina y valorada en más de 150.000 euros, habría sido utilizada para el petaqueo, es decir, como medio de apoyo para el repostaje de narcolanchas mayores, dedicadas tanto al tráfico de drogas como de personas.

La narcolancha abandonada refleja un nivel de inversión y capacidad logística por parte de los clanes de la droga que supera ampliamente el equipamiento de las fuerzas de seguridad. Además, «el abandono de una embarcación de este valor refleja hasta qué punto les sobra el dinero y les faltan frenos», según manifiesta Daniel Fernández, portavoz nacional y vicepresidente de la asociación de Independientes de la Guardia Civil (IGC).

Se da también la circunstancia de que estos clanes de la droga han ampliado últimamente sus líneas de negocio, ya que al narcotráfico han incorporado el tráfico ilegal de personas, una actividad que en muchos casos resulta aún más lucrativa. De hecho, cada vez se detectan más narcolanchas que transportan inmigrantes de forma clandestina desde el norte de África hasta las costas andaluzas, cobrando entre 3.000 y 5.000 euros por persona.

Cada uno de estos viajes puede generar alrededor de 45.000 euros para las organizaciones criminales, que operan en zonas especialmente vulnerables, como Almería, el Campo de Gibraltar, la costa de Granada y ciertas áreas rurales. Desde asociaciones como la IGC advierten de que estos lugares se han convertido en puntos neurálgicos del crimen organizado, donde las mafias controlan los tiempos y adaptan sus métodos para maximizar beneficios.

La desproporción entre la capacidad logística y económica de las mafias y los medios de los que disponen los agentes es cada vez mayor. Además, los profesionales trabajan recursos obsoletos y dotaciones insuficientes, según denuncian los sindicatos policiales. Esta situación dificulta una lucha efectiva y equitativa contra estas redes criminales.

Para hacer frente a esta amenaza no basta con equipar a los agentes con medios similares a los de las mafias. Según el portavoz de IGC, «los guardias civiles deben contar con ventaja tecnológica, personal altamente especializado, inteligencia operativa y respaldo político firme para poder ganar la batalla. No pedimos igualdad de condiciones, porque eso no es suficiente. Si queremos frenar el avance de estas redes mafiosas, necesitamos más personal, más medios, más formación y más presencia sobre el terreno».

En los últimos tiempos, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y otros miembros del Gobierno de España han sacado pecho por los resultados en la lucha contra el narcotráfico. Daniel Fernández critica estos «mensajes autocomplacientes que no reflejan la realidad operativa», ya que «gran parte del éxito reciente se debe exclusivamente a la profesionalidad y entrega de los efectivos del Cuerpo».

«Nuestros compañeros no pueden seguir haciendo milagros. Hay que abandonar los discursos triunfalistas y apostar por una inversión real y sostenida. No puede ser que cada intervención de la Guardia Civil parezca una operación de riesgo sin respaldo suficiente», sostiene Fernández.

Por tanto, la realidad de la lucha contra el narcotráfico, según aquellos que están en el frente, es muy distinta a la que vende el Gobierno. El hallazgo de la narcolancha pone de manifiesto la superioridad de los clanes de la droga, convertidos ya en una 'narcoindustria' al diversificar su negocio de la mano de la inmigración ilegal. «La Administración tiene que recuperar el control», concluye el portavoz nacional de IGC.

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