Villanueva del Arzobispo es un pueblo de la comarca jiennense de Las VillasAyuntamiento de Villanueva del Arzobispo

Jaén

El pueblo de Jaén que lucha contra los pisos patera: «Los políticos promueven una inmigración sin control»

La Guardia Civil investiga la existencia de una presunta red de empadronamientos fraudulentos en Villanueva del Arzobispo

Villanueva del Arzobispo es un tranquilo pueblo de la comarca jiennense de Las Villas que vive estos días inquieto ante la existencia de una presunta red de empadronamientos fraudulentos. La Guardia Civil investiga una denuncia presentada al respecto por el Ayuntamiento, que también ha llevado el caso a los tribunales. Varias viviendas del municipio podrían estar siendo utilizadas como pisos patera para la acogida masiva de inmigrantes.

El alcalde, Jorge Martínez, del partido independiente 'Agrupación por Villanueva' (AxV), ha mostrado públicamente su preocupación por la situación. «La migración no es el problema en sí mismo; los culpables son los políticos que promueven una inmigración sin control», ha manifestado recientemente en declaraciones a la agencia EFE.

Villanueva del Arzobispo tiene actualmente 7.933 habitantes censados y es el municipio con mayor proporción de población inmigrante en la provincia de Jaén, con un millar de extranjeros registrados que representan alrededor del 13 % del total. La red denunciada no solo estaría alterando el padrón municipal, sino que también estaría generando problemas de convivencia en el pueblo.

En el plano político, la Corporación municipal está compuesta por cuatro ediles de AxV y tres del PP, que gobiernan en coalición, frente a tres del PSOE, dos de otro grupo independiente y uno de Vox en la oposición. El propio regidor ha responsabilizado de la situación a la «desidia» del anterior equipo de gobierno, presidido por los socialistas, a quienes acusa de no haber actuado a tiempo para frenar las irregularidades en el padrón.

Martínez, partidario de una inmigración «ordenada», ha recurrido a una metáfora para ilustrar su postura: «Una cucharada de azúcar en un vaso de agua sabe bien; pero si echamos un kilo, la cosa no sale bien». Según el alcalde, el problema no es la llegada de inmigrantes, muchos de ellos empleados en el campo, sino la falta de control institucional sobre las dinámicas que favorecen los abusos en el empadronamiento y el hacinamiento en viviendas.

La preocupación ciudadana ha ido en aumento a medida que crecía la presencia de inmigrantes en el pueblo, debido a la proliferación de pisos patera. Aún se desconoce el número exacto de viviendas adquiridas por la presunta red, pero para muchos vecinos la situación pone en jaque la convivencia y la capacidad de los servicios municipales.

Con todo, el alcalde ha subrayado que su posición no es contraria a la inmigración. De hecho, el año pasado impulsó la instalación de un alumbrado público con el mensaje de 'Ramadán Mubarak' ('Feliz Ramadán'), en señal de respeto hacia las tradiciones religiosas de buena parte de la población extranjera. La iniciativa solo recibió críticas desde Vox; el resto de la Corporación municipal no la cuestionó.

Con la investigación aún en marcha, las autoridades locales insisten en que el objetivo principal es desmantelar la red de empadronamientos fraudulentos y recuperar así la normalidad.