Robo en un supermercado
Andalucía
El perfil del ladrón en el comercio andaluz: planea el robo en grupo y vende el botín en el mercado negro
Tres de cada cuatro artículos robados terminan en la reventa por parte de bandas organizadas o autores multirreincidentes
En los pasillos de muchos comercios andaluces, los productos capricho se han convertido en el botín preferido de quienes viven del hurto, hasta el punto de representar el 68 % de los robos registrados en alimentación y perfumería. Según un estudio de la patronal andaluza, la tendencia revela que estos establecimientos son un objetivo habitual para mangantes y bandas organizadas.
El informe detalla que el 68 % de la conocida como pérdida desconocida, que engloba tanto los hurtos externos como los internos y los errores administrativos, proviene de robos cometidos por clientes o grupos organizados. Este porcentaje aumenta de forma notable durante las campañas de Navidad y Reyes, cuando se intensifica el consumo y, con ello, la vulnerabilidad de los establecimientos, generando un impacto global que equivale al 0,9 % de la facturación anual.
Estos datos proceden de un estudio realizado por la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación y Perfumería (CAEA). El análisis, desarrollado por NielsenIQ con la colaboración de Checkpoint y financiado por la Consejería de Empleo, se basa en una encuesta realizada a empresas asociadas a la patronal.
Según los resultados obtenidos, no solo los hurtos externos preocupan a los empresarios. El 18 % de las pérdidas corresponde a robos internos cometidos por empleados, mientras que otro 14 % se relaciona con fallos administrativos o errores en la cadena de proveedores.
Los productos más afectados por los robos varían según el tipo de comercio. En el canal minorista destacan los embutidos, los artículos de cuidado capilar, las conservas y ahumados, los aceites y las bebidas alcohólicas. En el mayorista, la lista se repite en buena medida, incorporando artículos de fácil reventa como las cuchillas de afeitar, que se han convertido en uno de los objetivos predilectos.
El estudio también profundiza en el perfil de los autores de los hurtos externos. Predominan los multirreincidentes, responsables del 62 % de los casos, así como las bandas organizadas, que intervienen en el 41 %. La mayoría de los artículos robados (75 %) acaban posteriormente en mercados de reventa, lo que evidencia que no se trata de actos impulsivos, sino de una actividad delictiva planificada. Además, el 76 % de estos robos se realiza sin violencia.
Para frenar este fenómeno, los comercios andaluces han intensificado el uso de medidas de seguridad. Entre las más extendidas figuran las alarmas y los sistemas de videovigilancia, complementados con dispositivos antihurto como arcos, antenas, arañas, collarines o cajas de policarbonato. Pese a estas inversiones, los empresarios consideran que la protección sigue siendo insuficiente si no va acompañada de una respuesta penal efectiva.
La presidenta de la CAEA, Virginia González Lucena, señala que con este estudio quieren «visibilizar la necesidad de actuar por parte de las administraciones y los agentes implicados, dado que es evidente que el sistema es ineficaz a la hora de perseguir y penar la multirreincidencia, y el impacto negativo en el sector resulta muy significativo».
González subraya que «queda reflejado que no se trata de hurtos o robos famélicos o por necesidad, sino de bandas organizadas que han hecho de esto su modo de vida, dado que se roban mayoritariamente productos capricho y tres cuartas partes de los mismos terminan en la reventa», afectando a un sector que factura alrededor de 11.000 millones anuales y que emplea a 45.000 trabajadores en unos 3.500 establecimientos.