A Sevilla se le está escapando Zaragoza en su pugna por ser la cuarta ciudad española más poblada.Anibal Trejo

Sevilla pierde el pulso con Zaragoza por ser la cuarta capital de España: los motivos que explican la brecha

Sevilla acaba de sumar casi dos mil habitantes durante 2025, un crecimiento del 0,29 % respecto al año pasado que, sin embargo, no le permite superar otra vez la barrera de los 700.000, que perdió hace ya una década.

Según el último censo del INE (Instituto Nacional de Estadística), la capital andaluza se ha situado en los 688.714 habitantes, en una tendencia al alza desde el año 2022.

Desde que Zaragoza adelantara a la urbe hispalense en 2024 como cuarta gran capital española, la brecha entre ambas parece ensancharse cada vez más. Los maños sumaron 8.000 nuevas personas durante el presente año para irse hasta los 699.007. Con la barrera de los 700.000 ya en la práctica alcanzada, su alcaldesa, Natalia Chueca, ha anunciado que el Consistorio zaragozano busca la meta de los 800.000 habitantes en un plazo de cinco años.

Crisis inmobiliaria

Esta pugna no es un asunto menor, ya que el aumento de la población pone sobre el tablero mayor financiación y más concejales en los consistorios. Sevilla entró en barrena entre 2011 y 2016 a causa de la crisis inmobiliaria que vino tras la financiera de 2008. Fue un bajón tal que hizo que la ventaja que hasta entonces tenía sobre Zaragoza se esfumara.

Una vez corregida esa inercia –según fuentes del padrón municipal, solo en 2021 se construyeron más viviendas, 2.664, que en el anterior sexenio negro–, el Ayuntamiento sevillano se dedicó a incentivar el empadronamiento de la llamada población flotante, que pernocta habitualmente en la ciudad, por estudios o trabajo, pero no suma a las estadísticas.

Sin embargo, el otro desafío es geográfico. El Guadalquivir tapona la expansión de la ciudad. Su natural zona de crecimiento, la Dehesa de Tablada, es definitivamente no urbanizable al formar parte de la llanura de inundación del río bético.

El área metropolitana juega

Zaragoza, por su parte, destaca por un crecimiento moderado pero constante, beneficiándose de los nuevos desarrollos residenciales y una atracción laboral a causa de un entorno favorable en lo logístico e industrial.

En la capital aragonesa «hay un equilibrio, no hay grandes millonarios, pero tampoco zonas de gran exclusión social. Está en un emplazamiento estratégico privilegiado», explicaba recientemente el profesor Ángel Pueyo en el Heraldo de Aragón.

Pero no todo es negro para Sevilla en esta pugna, que se agarra a otro factor que aunque no le cuenta respecto a las estadísticas oficiales, es igualmente importante. Las ciudades del siglo XXI son mucho más que su propio municipio. Así, Zaragoza tiene poco que hacer ante el fuerte crecimiento del área metropolitana sevillana. Son aquellos municipios contiguos que, aunque independientes, funcionan como barrios de la propia ciudad matriz.

Dos Hermanas, por ejemplo, se confunde en muchas zonas con la propia Sevilla, y con un sólido crecimiento, se ha colocado en los 142.463 habitantes. En el Aljarafe, comarca donde muchos sevillanos han fijado su vivienda por los precios de la capital, más de lo mismo. Mairena acaba de superar los 48.000 habitantes empadronados en 2025.