La prensa de Italia, de donde es originaria la empresa Iryo, también ha puesto mucha atención a la colisión. Ellos recogen el testimonio de la madre de una superviviente: «Mi hija me llamó a las 19:45, llorando y angustiada, diciendo que el tren había descarrilado. No había cobertura en ese momento. Vine aquí, a la estación, directamente a Renfe. No sabían nada. Llamaron al 112 y dijeron que había habido un accidente. Empezaron a llamar al maquinista y a los inspectores, pero nadie contestó. Lo que me impactó fue que cerraron la oficina y se fueron, dejándonos aquí sin noticias. Me pareció una locura».