Francisco sufrió varios golpes y magulladuras como consecuencia del impacto, pero las heridas que más duelen son otras
Testimonio de la catástrofe ferroviaria
Francisco, el opositor que sobrevivió a la tragedia de Adamuz: «Salí despedido de un extremo del vagón a otro»
Este onubense de 54 años decidió presentarse a unas oposiciones para funcionario de prisiones aquel domingo en Madrid, y tomó el Alvia de vuelta a su Huelva natal que impactó contra el Iryo que había descarrilado
La vida pasa por tomar decisiones. Y muchas de ellas se determinan bien de manera consciente, o, por el contrario, sobre la marcha y sin saber muy bien por qué. En el caso del primer grupo, Francisco de la Corte (Huelva, 54 años) tenía muy claro qué necesitaba encontrar una estabilidad laboral que hasta ahora se le resistía. Es por ello por lo que se presentó este domingo 18 a las oposiciones de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias celebradas en Madrid.
A la vuelta a su Huelva natal, «unos 15 minutos» antes de llegar a Adamuz, en Córdoba, y tras haber «echado una cabezadita», decidió no acompañar al opositor del asiento contiguo que se levantó a tomar algo en la cafetería, situada en el vagón número 2 de su Alvia. Esa decisión, sin ningún preámbulo, probablemente le salvó la vida.
Estoy muy vinculado con Punta Umbría y lo siento mucho por toda esa familiaOpositor que viajaba en el Alvia siniestrado
Acomodado sobre su asiento, satisfecho tras haber realizado un examen, que, cree, le salió «bastante bien», optó por matar el rato mirando sus redes sociales, con el móvil entre las piernas. En un segundo, lo que era un viaje hasta entonces apacible, cambió. «Tras el frenazo, yo salí disparado de un extremo del vagón a otro. Cuando pude ponerme de pie, y eché la vista atrás, en busca de mis pertenencias, observé que el asiento había sido arrancado de cuajo».
Nuestro protagonista también sufrió lesiones en la muñeca de su brazo izquierdo
El caos en el exterior
«En ese momento, los que estábamos allí creímos que se trataba de un descarrilamiento pero como todos estábamos magullados, pero ilesos, éramos incapaces de imaginar la magnitud de la tragedia».
Él y sus compañeros de vagón fueron abandonando poco a poco, ayudándose en los casos que era necesario, ese coche número 3 para salir al exterior. «A mí me dolía mucho la espalda, temí tener una vértebra rota o algo parecido», relata.
Los asientos de mi vagón fueron arrancados de cuajo tras el golpeOpositor que viajaba en el Alvia siniestrado
Una vez ya fuera, el caos. «Un chico de los que había salido antes comprobó que los vagones del tren que nos antecedían habían salido disparados. Empezamos a andar hacia las luces. No sé el tiempo que pasó, si fue mucho o poco, hasta que aparecieron las primeras ambulancias y los vecinos del pueblo que empezaron a trasladarnos en sus vehículos al pabellón».
Algunos de los asientos de su vagón fueron arrancados de cuajo por el impacto
Francisco observó durante ese trayecto a pie por las inmediaciones de su tren siniestrado, imágenes que, asegura, «no puedo quitarme de la cabeza».
Un taxi a Huelva
Ya en Adamuz, recibió la solidaridad de los habitantes de esta localidad cordobesa. Caldos, agua, mantas. Todo lo necesario para entrar en calor en plena noche. Pero él seguía con «dolores agudos» en la espalda y allí, dada la gravedad de otros heridos, no iba a ser atendido. En cuanto tuvo constancia de que otras tres personas más se habían organizado para llamar a un taxi e ir a las Urgencias del Hospital de Huelva, preguntó si había una plaza para él. Allí pudo ser examinado por los facultativos del Juan Ramón Jiménez, descartando los médicos cualquier lesión de gravedad.
«Me dieron calmantes intravenosos y me han recetado varias pastillas», cuenta. Un taxi le llevaría por fin hasta su casa, donde cuenta, es incapaz aún de descansar. «Los golpes duelen, pero duele más saber ahora todo lo que ha ocurrido. Seguramente, los que fueron a tomar algo a la cafetería han fallecido. Además, estoy muy vinculado con Punta Umbría, donde tengo varios amigos, y lo siento enormemente por esa familia», musita.