Imagen de Agustín difundida en redes sociales

Tragedia ferroviaria en Córdoba

Agustín, el tripulante de Renfe que se salvó del accidente de Angrois, es otro de los fallecidos en Adamuz

La familia llevaba tres días reclamando más información sobre la búsqueda del empleado del Alvia siniestrado

La familia de Agustín Fadón ha anunciado este miércoles que es uno de los 43 muertos confirmados hasta el momento tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Se encontraba trabajando en la cafetería del tren Alvia de Renfe en el momento en el que colisionó con el convoy de Iryo que había descarrilado.

La desaparición de Agustín Fadón se había convertido en una de las historias más extrañas e inquietantes del accidente de Adamuz. Tres días después del choque entre el Alvia y el Iryo, su nombre seguía sin aparecer en ningún listado oficial. Hasta que esta tarde han actualizado los datos, que ya contabilizan 43 muertos.

Agustín Fadón tenía 39 años y viajaba como tripulante en la cafetería del Alvia que había salido de Madrid con destino a Huelva. Se da la circunstancia de que hace 13 años se salvó del accidente de Angrois, ocurrido en las inmediaciones de Santiago de Compostela, al cambiar el turno con un compañero.

Javier Pacios, su cuñado, llegó el lunes a Córdoba desde Boadilla (Madrid) con el teléfono móvil en la mano y una fotografía de él. Buscaba a periodistas, a voluntarios, a cualquiera que le pudiera pueda ayudar. «Hola. Me llamo Javier. Soy el cuñado de Agustín Fadón. Iba en la cafetería del Alvia y no sabemos nada de él», repetía a su llegada al Centro Cívico Poniente Sur, donde se centraliza toda la información a las familias.

Este mismo miércoles, Javier había vuelto a reclamar más información a las autoridades sobre la búsqueda de su cuñado. «Mis suegros, mi mujer y el amigo de Agustín fueron los primeros en llegar al centro cívico y ni aun siendo los primeros sabemos nada todavía», afirmaba horas antes de la confirmación de su fallecimiento.

La familia de Agustín creyó desde el principio que este viajaba en uno de los tres primeros vagones del Alvia, precisamente los más afectados por el vuelco. Un compañero de tripulación que sobrevivió aseguraba haberle perdido la pista cuando fue al baño. Sin embargo, ninguna información había permitido reconstruir con claridad qué ocurrió con él en los instantes posteriores al siniestro.

Indignación con «los de arriba»

A la espera de noticias, la hermana de Agustín, María del Mar Fadón, cargó duramente contra el estado de las infraestructuras y el destino de los impuestos. «La sanidad está como el culo; las carreteras, peor todavía. La carretera de Andalucía da vergüenza», afirmaba ante los medios de comunicación.

Pese a ello, la familia ha distinguido siempre responsabilidades. María del Mar subrayó que Renfe «no tiene culpa de nada» en la atención recibida. «Tenemos apoyo de psicólogos de Renfe, de Cruz Roja y de aquí de Córdoba. Renfe está llamando y preguntando si tenemos hotel. A todo el mundo», afirmaba ante la prensa. Por el contrario, denunciaba que ningún responsable institucional se había puesto en contacto con ella.

«Que rueden las cabezas que tengan que rodar. Esto no es culpa del ciudadano ni de Renfe. Esto es culpa de los de arriba, de los que se están gastando el dinero donde no se lo tienen que gastar», afirmó María del Mar, señalando directamente al Ministerio de Transportes como entidad competente.