Corona de flores en memoria de los miembros de la familia Zamorano-Álvarez fallecidos en Adamuz
Andalucía
Entre el dolor, el luto y la indignación: la huella de la tragedia de Adamuz en Huelva
La provincia sufre directamente la pérdida de 27 de los 45 fallecidos en el accidente ferroviario, y su capital acogerá el homenaje de Estado a las víctimas, que despierta malestar por su carácter laico
La noche del domingo 18 de enero quedará grabada en la memoria colectiva de Huelva. En la recta de vía que cruza el término municipal de Adamuz (Córdoba), dos trenes de alta velocidad colisionaron en lo que es ya una de las tragedias ferroviarias más graves de la historia reciente de España. El balance oficial más reciente eleva a 45 el número de fallecidos, de los cuales 27 eran vecinos de la provincia.
Aquella tarde-noche, un tren de la operadora Iryo que había partido de Málaga con destino a Madrid, descarriló por causas aun bajo investigación e invadió la vía contraria, justo cuando un convoy de Alvia procedente de Madrid en dirección a Huelva se aproximaba a la zona. La colisión fue tan violenta que los primeros vagones del Alvia cayeron por un talud de varios metros.
En Huelva, a la conmoción general por el suceso se le sumaron pronto el dolor y la rabia. Pueblos enteros como Punta Umbría, Aljaraque o Isla Cristina vieron truncada su normalidad al confirmarse la muerte de vecinos muy conocidos, dejando calles en silencio y banderas a media asta. Cada notificación abría un duelo distinto, pero todos compartían la misma sensación de pérdida irreversible en una provincia golpeada de lleno por la tragedia.
El caso de la pequeña Cristina, de seis años, se ha convertido en símbolo de la devastación humana que ha dejado esta tragedia en la provincia. La niña, que también viajaba en el Alvia, perdía en el accidente a sus padres, Cristina y Pepe; su hermano, Pepe, de 12 años, y su primo Félix, de 23.
Aljaraque despidió este jueves a los cuatro en un funeral multitudinario, al que asistieron cientos de personas. Las imágenes del cortejo, con globos blancos que subían al cielo, daban constancia del vacío humano que dejan estas pérdidas tanto en Aljaraque, donde residía la familia Zamorano-Álvarez, como en Punta Umbría, donde eran muy conocidos por tener una tienda de moda infantil.
Entre tanto dolor, la abuela de la pequeña Cristina, Manoli, expresaba ante los medios el enfado que también siente su familia por el mero hecho de que se produjera el siniestro: «Queremos las cabezas de todos los responsables del Gobierno. Queremos que se miren nombre por nombre cada uno de los responsables que, de forma directa e indirecta, han contribuido a que esto finalmente se produzca».
Esta familia, además, está preparando una manifestación para el próximo sábado 31 de enero, el mismo día en el que tendrá lugar el homenaje de Estado, según ha transmitido una familiar directa de Cristina Álvarez –la madre fallecida– a este periódico. La coincidencia no es casual, ya que «ninguna autoridad es bienvenida. Ni Pedro Sánchez, ni Óscar Puente, ni Juanma Moreno, ni el Rey».
Otra de las víctimas de Punta Umbría fallecidas en el accidente es Rocío Díaz Rodríguez, propietaria de un puesto de pescado en el mercado municipal y hermana del interventor del Ayuntamiento. Su familia ha trasladado en un comunicado su «más profundo agradecimiento por las innumerables muestras de cariño, respeto y apoyo recibidas en estos días tan duros». «Gracias a todos los que nos habéis arropado con vuestras oraciones, mensajes y presencia en estos momentos tan difíciles. El apoyo recibido ha sido un gran consuelo para nosotros», han manifestado.
En Huelva capital también se despidió a David Cordón, figura del deporte onubense y padre de Davinchi, futbolista del Getafe. La parroquia del Sagrado Corazón se quedó pequeña para el gran número de familiares y amigos que acudieron para arropar a la viuda y sus dos hijos, que portaron la urna con las cenizas del fallecido. En Isla Cristina, por su parte, la familia de Pepi Sosa y Ana Martín pidió intimidad en su despedida.
Indignación por el homenaje de Estado
Más allá del dolor y el luto, en Huelva también existe indignación por el propio carácter laico del homenaje de Estado que han programado el Gobierno de España y la Junta de Andalucía para el próximo sábado 31 de enero en la capital onubense, ciudad a la que debería haber llegado el tren Alvia de Renfe que chocó el pasado domingo con los vagones descarrilados del convoy de Iryo.
Las muestras de malestar de los onubenses por este acto se reproducen en redes sociales. «Venir a Huelva a imponer un duelo laico es no conocer esta tierra. El Gobierno quiere un homenaje aséptico el 31 de enero, olvidando que están en la provincia más mariana de España. ¿Pretenden consolar sin Cielo en la casa de la Virgen de la Cinta, del Rocío, la del Carmen o de la Peña?», reza un mensaje que se ha hecho viral en redes.
«Es la soberbia del despacho contra la verdad del pueblo. Podrán organizar un protocolo frío y sin Cruz, pero no podrán evitar que Huelva, por lo bajini, rece una Salve. Aquí el dolor no se gestiona, se le reza a Dios y a la Virgen», concluye.
La Diócesis de Huelva ha respondido, no obstante, a esta demanda de oración y ha anunciado que celebrará el próximo jueves 29 de enero (18:00 horas) una misa funeral en la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced, en la capital onubense, por el descanso eterno de las víctimas de la tragedia de Adamuz. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, acudirá tanto a esta cita como al posterior homenaje de Estado.
Sea como fuera, Huelva y Adamuz han quedado ya hermanados de por vida tras este accidente ferroviario; un vínculo que se hará oficial próximamente, tal como ha anunciado este viernes la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, como reconocimiento a la «ejemplar solidaridad» del pueblo cordobés con las víctimas de una tragedia que ha acabado con la vida de 27 vecinos de la provincia. El alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno, ha respondido con «orgullo».
En medio de todo ello, Huelva llora a sus muertos. En cada pueblo queda una ausencia, un nombre que ya forma parte de la memoria colectiva. La tragedia de Adamuz no solo ha segado vidas; también ha dejado una provincia marcada para siempre por este suceso y que exige que nada parecido vuelva a repetirse.