Santiago Salvador, en el Hospital Reina Sofía de Córdoba
Tragedia ferroviaria de Adamuz
La experiencia de un superviviente argentino del Alvia: «10 minutos antes el vagón se movía más de lo normal»
Santiago Salvador relata los angustiosos minutos del descarrilamiento y su rescate, agradeciendo la labor del Hospital Reina Sofía
La experiencia de Santiago Salvador en el accidente ferroviario de Adamuz el pasado domingo es un relato sobrecogedor de supervivencia. Este ciudadano argentino, viajero del vagón 1 del tren Alvia, ha compartido su testimonio públicamente en redes sociales. En él, mezcla el trauma del siniestro con un profundo agradecimiento hacia los sanitarios cordobeses.
Santiago viajaba junto a su pareja, Cristina. Minutos antes del descarrilamiento, una inquietud le invadió. «Diez minutos antes notaba que el vagón se movía mucho, más de lo normal», ha relatado a través de sus redes sociales. Esa sensación, que compartió con su novia, fue el preludio de la tragedia. Instantes después, el mundo se transformó en oscuridad y ruido.
«Las luces se apagaron por completo y comenzaron a escucharse golpes constantes», describe. El vagón, fuera de control, chocaba contra todo a su paso. La sensación, en sus propias palabras, fue «de estar dentro de una trituradora». El tren dio varias vueltas, sumiendo a todos en un torbellino de metal y gritos.
Santiago Salvador, junto a su familia
Panorama dantesco en el vagón
A pesar de sufrir una grave fractura en una pierna, Santiago permaneció consciente. La escena que presenció era de absoluto horror. «Vi personas muertas, niños gritando y hombres que se estaban muriendo y pedían ayuda», relata con crudeza. La adrenalina, sin embargo, le impulsó a actuar durante los primeros y críticos minutos.
Su prioridad inmediata fue Cristina, que había quedado atrapada entre los hierros retorcidos. Logró liberarla, pero el peligro no había acabado. El temor a un incendio les obligó a buscar una salida. Con la ayuda de otro pasajero, intentaron romper un cristal con el martillo de emergencia.
Su compañero improvisado, agotado y mareado, le pasó el martillo para que continuara. Finalmente, fueron supervivientes del vagón contiguo quienes los rescataron. A Santiago, casi inmovilizado por el dolor, lo sacaron en brazos. Así comenzó su camino hacia la asistencia médica que, asegura, le ha salvado.
Santiago Salvador, con el alta médica
Trasladado al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, su experiencia dio un giro. Allí recibió tratamiento para sus graves lesiones. Sobre el personal sanitario, se deshace en elogios. Le trataron «como un rey», destacando su «humanidad, cariño y profesionalidad» en uno de los momentos más difíciles de su vida.
Su mensaje no solo es agradecimiento, también incluye una reflexión vital: «Los problemas no son los problemas, sino cómo reaccionamos ante ellos. Lo importante es la esperanza y nunca rendirnos». Tras recibir el alta, Santiago ya se encuentra recuperándose con su familia, dejando atrás una pesadilla que jamás olvidará.