Imagen del Alvia siniestrado en Adamuz
Tragedia ferroviaria de Adamuz
Un fallo de comunicación dejó a las víctimas del Alvia perdidas y sin asistencia durante más de una hora
Adif no alertó inicialmente de la implicación de un segundo tren en el accidente, y las tareas de rescate se habían centrado exclusivamente en el Iryo
Como suele ocurrir tras las grandes tragedias, la verdad emerge a retazos. En Adamuz, los testimonios de supervivientes y de los primeros efectivos están reconstruyendo un relato que no coincide del todo con la versión oficial. La controversia se centra ahora en los tiempos de respuesta: un tren recibió asistencia inmediata, mientras que el otro quedó fuera del radar de las autoridades durante más de una hora.
La actuación rápida de Emergencias y la Guardia Civil en el convoy de Iryo contrasta con el relato de los pasajeros del Alvia. El tren de Renfe, que se había deslizado por un talud de cuatro metros tras el choque, permaneció sin auxilio durante más de una hora. Desde la distancia, heridos y aturdidos, observaban luces de ambulancias sin que la ayuda llegara hasta ellos. Se trata de un fallo de comunicación que pudo costar vidas.
El choque de trenes se produjo a las 19:43 horas, mismo minuto en el que se sitúa el descarrilamiento de los dos últimos coches del tren Iryo. El Centro Operativo de Servicios de la Comandancia de Córdoba supo del accidente a las 19:47 horas a través del 112. Sin embargo, no fue hasta las 20:15 horas cuando una patrulla localiza un segundo tren siniestrado. La confirmación oficial llegó a las 21:16 horas.
Vayamos por partes. A las 19:48 horas se produjeron dos llamadas desde el Centro de Regulación y Control de Atocha al maquinista del Alvia, pero no tuvieron respuesta. Entonces, un minuto después, desde Adif contactaron con la interventora del tren, que informó de que tenía un golpe en la cabeza y que iba a intentar localizar al conductor, ya fallecido. Desde las 19:51 horas fueron varias las llamadas de supervivientes al 112.
Pese a que la cobertura móvil en la zona era razonable y que las llamadas fueron atendidas, nadie identificó entonces que procedían de un segundo tren accidentado. A las 19:50 horas, los informes recogen que «se avisa al H24 y Centro de Protección y Seguridad de Adif para que movilice los servicios de emergencia de los que se precisa intervención», pero a todos se les facilitaron únicamente las coordenadas del Iryo.
El cronograma oficial señala que «a las 20 horas llega la primera patrulla de la Guardia Civil al lugar del accidente», confirmando los hechos y solicitando refuerzos. Durante su última comparecencia pública, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, evitó aclarar si esos primeros agentes conocían la existencia de un segundo tren.
Hasta las 21:00 horas no comenzó la evacuación de los primeros heridos
Según la cronología del Ministerio de Transportes, no fue hasta las 20:30 horas cuando llegaron al lugar «el primer medio sanitario y más patrullas de Guardia Civil». Fue entonces cuando Renfe activó su gabinete de crisis, mientras que la evacuación de los primeros heridos no comenzó hasta las 21:00 horas, más de una hora y cuarto después del accidente.
Cuando las primeras asistencias llegaron al punto kilométrico 318 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, donde había ocurrido el siniestro, creían todavía que solo había un tren descarrilado. Ningún mando alertó inicialmente de la implicación del Alvia de Renfe en el accidente.
Entre el descarrilamiento y el posterior choque, ocurridos a las 19:43 horas, y el primer reporte oficial (21:16 horas) pasaron exactamente 93 minutos, pese a que tanto Adif como el 112 manejaban indicios serios de que había un segundo convoy implicado. Así lo reflejan los datos de la cronología oficial y la información extraída de las cajas negras de ambos trenes.
Según las versiones recogidas, solo cuando algunos supervivientes del Alvia lograron llegar a pie al escenario del Iryo, alrededor de las 21:00 horas, se comprendió que la tragedia era doble, y todo porque Adif –empresa pública y dependiente del Ministerio de Transportes que gestiona la red ferroviaria– no avisó antes a la Guardia Civil de la existencia de un segundo tren siniestrado.
A las 21:16 horas, según el cronograma oficial, «Guardia Civil reporta un número indeterminado de personas atrapadas y varios fallecidos entre ambos trenes, que se encuentran a casi 1 kilómetro de distancia entre sí». Hasta entonces, los paramédicos y rescatistas se habían centrado exclusivamente en el Iryo, mientras los pasajeros del Alvia intentaban salir por sus propios medios.
El Gobierno saca pecho
El Gobierno ha difundido un documento de 34 páginas bajo el título 'El accidente de Adamuz y el estado de las infraestructuras ferroviarias en España. Datos, no relatos'. La Moncloa fija una detallada cronología del accidente, y también aprovecha para vender su gestión en materia de infraestructuras y afianzar la debilitada posición política del ministro de Transportes, Óscar Puente.
En concreto, el Ejecutivo afirma que la inversión en infraestructuras ferroviarias en España desde 2017 «se ha triplicado, pasando de 1.700 millones de euros a más de 5.000 millones en 2025. La inversión en nuevos trenes se ha multiplicado por diez».
También subraya que la inversión en mantenimiento de la red ferroviaria «ha aumentado un 54 % desde 2018». «Que la red haya crecido en extensión no explica por sí solo este aumento. De hecho, la inversión en mantenimiento por km ha aumentado aún más: un 58 %», apostilla.
En cuanto a las limitaciones temporales de velocidad (LTV) enfatiza que son una práctica habitual en el sistema ferroviario europeo: «En 2025, estas limitaciones se activaron en España, 2.144 veces, 50 menos que en el año anterior».
También aprovecha el informe para indicar que el número de accidentes ferroviarios graves o significativos desde 2018 «ha caído un 11 % respecto al periodo anterior, a pesar de que el número de viajeros y trayectos ha aumentado notablemente».