Pepitas de oro
Ciencia
El aparato de nuestro hogar que tiramos a la basura y que podría tener oro de 22 quilates
Utilizando una esponja hecha de una matriz de proteínas, investigadores de la ETH Zurich han conseguido extraer con éxito oro de los residuos electrónicos
Tenemos que retroceder miles de años para encontrar los primeros indicios sobre la existencia del oro. Concretamente, en la Necrópolis de Varna (Bulgaria), tuvo lugar el primer yacimiento con restos de este metal precioso manipulado por el ser humano. Dicho yacimiento, que data desde finales de la Edad del Cobre es la referencia más antigua que se tiene hasta la fecha de uno de los símbolos de riqueza por excelencia en nuestro planeta.
A lo largo de la historia este material ha sido objeto de múltiples estudios e investigaciones. De hecho, en los últimos meses entidades como la NASA han puesto en marcha varios estudios relacionados con este metal dorado.
Investigadores de la agencia espacial señalaron que podría haber aproximadamente 20 millones de toneladas de oro a lo largo del océano. Tal como detallan los distintos expertos, el precio estimado para una tonelada de oro supera los 56 millones de euros. Es decir, atendiendo al dato de la NASA, nuestro océano podría contener una fortuna totalmente astronómica e incalculable.
Asimismo, el asteroide 16 Psyche, situado entre Marte y Júpiter, es objeto de estudio de la agencia espacial por su inmensa riqueza mineral. Se cree que está compuesto principalmente de hierro, níquel y oro, con un valor estimado de unos 700 quintillones de dólares, lo que lo convierte en una de las mayores reservas de oro detectadas.
Concepto artístico del asteroide Psiqué
Sin embargo, tal como detalla un estudio realizado por científicos suizos, este material podría estar más cerca de lo que pensamos. En concreto, el profesor Raffaele Mezzenga, del Departamento de Ciencias de la Salud y Tecnología de la ETH Zurich, ha logrado recuperar oro de los residuos electrónicos utilizando un subproducto.
Para ser más exactos, el equipo de Mezzenga ha ideado un método eficiente, rentable y mucho más sostenible. Utilizando una esponja hecha de una matriz de proteínas, los investigadores han conseguido extraer con éxito oro de los residuos electrónicos.
Para fabricar la esponja, los investigadores desnaturalizaron las proteínas del suero en condiciones ácidas y altas temperaturas, de modo que se agregaron en nanofibrillas de proteínas en un gel. Posteriormente, el equipo secó el gel, creando una esponja a partir de estas fibrillas de proteínas.
Cómo se recupera el oro: Los iones de oro se adhieren a una esponja de fibrillas de proteína
La gran pregunta: ¿cómo es el proceso para recuperar el oro? En un experimento en el laboratorio, el equipo rescató 20 placas base de ordenador antiguas y extrajo las piezas metálicas. Luego disolvieron estas piezas en un baño ácido para ionizar los metales. Al colocar la esponja de fibra proteica en la solución de iones metálicos, los iones de oro se adhirieron a las fibras proteicas.
Una vez adheridas, los investigadores calentaron la esponja, consiguiendo que los iones de oro se redujeran a láminas y, posteriormente, fue fundida para formar una pepita de oro. De esta forma, los científicos obtuvieron una pepita de unos 450 miligramos de las 20 placas base de ordenadores. En este caso, la pepita estaba compuesta en un 91 % de oro –el resto era cobre–, lo que corresponde a 22 quilates.
Aerogel cargado con iones de oro
¿Es económicamente viable?
Tal como señalan los cálculos de Mezzenga, esta tecnología de recuperación sí sería viable económicamente hablando. Los costes de adquisición de los materiales de origen, sumados a los costes energéticos de todo el proceso, son 50 veces inferiores al valor del oro que se puede recuperar.
«Lo que más me gusta es que estamos usando un subproducto de la industria alimentaria para obtener oro de los residuos electrónicos. «¡No hay nada más sostenible que eso!», afirmó Mezzenga.