El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sirera, durante el funeral por las víctimas del accidente de Adamuz
Lea la homilía del obispo de Huelva por las víctimas del accidente de Adamuz
Monseñor Gómez Sierra ha sido el encargado de dirigirse a los asistentes a la Misa funeral en el Palacio de los Deportes Carolina Marín
«Hoy nos reunimos con el corazón abatido», ha comenzado el obispo de Huelva, Monseñor Gómez Sierra, su homilía por los fallecidos en el accidente de Adamuz (Córdoba).
«La tragedia del accidente ferroviario en Adamuz ha irrumpido en nuestras vidas como un golpe inesperado, dejándonos sumidos en el duelo por las víctimas mortales y con la preocupación por los heridos y los familiares. A vosotros, sus seres queridos, deseamos abrazaros con respeto y expresaros nuestra cercanía y nuestro pésame. Y queremos rezar por los que han muerto, para que Dios les conceda el descanso eterno y los abrace en su infinito amor».
Más de 300 familiares de las personas fallecidas han participado del acto en un lugar preferente en la pista del Palacio de Deportes, donde se han colocado medio millar de sillas facilitadas por la Diputación de Huelva para garantizar un entorno adecuado y respetuoso para ellos.
Desde un altar hasta donde ha sido trasladada la imagen de la patrona de Huelva, la Virgen de la Cinta, este funeral ha sido oficiado por el obispo Santiago Gómez Sierra, junto al presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Javier Argüello, y el obispo emérito José Vilaplana.
«El Evangelio no disimula la oscuridad, no abrevia el final, no suaviza el drama. Hay tinieblas, hay un grito, hay muerte. La exclamación de Jesús, Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? Es también la voz de todo ser humano que experimenta la pérdida inesperada y el vacío que deja la muerte. Dios mismo, en su Hijo, ha pronunciado ese grito», ha dicho Monseñor Gómez Sirera en un pasaje de su homilía, que puedes leer aquí íntegramente.
«Es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia, para que su sacrificio no sea olvidado y para que, en la medida de lo posible, se eviten tragedias semejantes en el futuro», ha añadido el obispo en el tramo final.