Aldea abandonada de Jaén que se vende como 'pueblo sostenible'
Andalucía
Se venden aldeas enteras en Andalucía por menos de lo que cuesta un piso
El creciente interés por una vida más tranquila y ligada a la naturaleza está despertando un mercado sorprendente en zonas despobladas
Durante décadas, miles de andaluces abandonaron el campo rumbo a las ciudades en busca de trabajo. Aquel éxodo rural vació cortijos, aldeas y pequeños pueblos. Hoy, sin embargo, el creciente interés por una vida más tranquila y ligada a la naturaleza está despertando un mercado sorprendente: aldeas enteras en venta por precios similares, o incluso inferiores, a los de un piso en la ciudad.
En portales especializados como Aldeas Abandonadas aparecen ofertas que hace apenas unos años habrían parecido impensables. Algunas incluyen varias viviendas, terrenos agrícolas e incluso pequeñas explotaciones. El atractivo es evidente para quienes buscan proyectos turísticos, comunidades rurales o simplemente escapar de la presión inmobiliaria de las ciudades.
Uno de los casos más llamativos está en la provincia de Almería. Allí se vende una pequeña aldea deshabitada por unos 65.000 euros, mucho menos de lo que hoy día cuesta un piso en la ciudad. El conjunto incluye varias edificaciones –algunas listas para entrar a vivir y otras pendientes de una buena reforma–, además de garaje, jardín y varias hectáreas de almendros.
Aldea abandonada en Almería
Otro anuncio sitúa la propiedad «en el suroeste de Andalucía». Se trata de un conjunto rural con ocho casas y varias construcciones repartidas en una finca de unas 18,5 hectáreas, rodeada de encinas y alcornoques. El precio supera ligeramente los 300.000 euros, una cantidad que en muchas capitales apenas alcanzaría para comprar una vivienda de tamaño medio.
En la provincia de Jaén se encuentra a la venta una finca con 26 casas-cueva y una vivienda principal en más de 112 hectáreas de terreno. La propiedad se plantea como una posible inversión para turismo rural, un proyecto comunitario o una explotación agrícola, con un precio cercano ya a los 795.000 euros.
También se vende un complejo rural con 12 casas a un kilómetro de una aldea de Jaén por 679.000 euros
También hay propuestas orientadas a recuperar pueblos prácticamente abandonados, aunque más caras. En algunos casos se trata de núcleos con edificaciones en ruina que necesitan una rehabilitación completa. Los anuncios los presentan como oportunidades para levantar proyectos de turismo rural o crear pueblos sostenibles.
Es el caso de una pedanía de Jaén con más de 55 parcelas. Se presenta como una oportunidad para construir vivienda a precio asequible, además de un club social, un pequeño hotel y un restaurante. Según el anuncio, «constituye una gran inversión para el desarrollo del turismo residente y de fin de semana de interior», teniendo en cuenta su cercanía a embalses y ciudades como Úbeda y Baeza. El precio, eso sí, asciende a 900.000 euros.
Éxodo rural en el siglo XX
Detrás de estas ofertas se encuentra una realidad demográfica bien conocida en Andalucía, una comunidad que a lo largo del siglo XX perdió población rural a gran velocidad. La mecanización del campo y la búsqueda de empleo industrial provocaron el abandono de muchos núcleos agrícolas. Algunas aldeas quedaron prácticamente vacías, y sus viviendas pasaron a manos de herederos que hoy optan por venderlas.
Sin embargo, el contexto actual está cambiando la percepción sobre el medio rural. La pandemia, la expansión del teletrabajo y la búsqueda de estilos de vida más tranquilos han despertado el interés por vivir en entornos naturales. A ello se suma el auge del mencionado turismo rural y de proyectos que buscan recuperar patrimonio arquitectónico y agrícola.
Aun así, a pesar de los precios, conviene pensarse bien eso de comprar una aldea. Muchos de estos núcleos requieren importantes inversiones en rehabilitación, infraestructuras, accesos o suministros. Además, los trámites urbanísticos y la protección patrimonial pueden condicionar cualquier proyecto de reconstrucción.
En cualquier caso, el fenómeno refleja una paradoja del mercado inmobiliario: mientras los precios en las ciudades continúan subiendo, en el interior de Andalucía todavía es posible comprar toda una aldea por menos de lo que cuesta un piso. Para algunos, ese contraste representa una oportunidad única para vivir en el campo.