Imagen del atacante marroquí con el hacha

Imagen del atacante marroquí con el hacha deambulando por el centro del municipio a plena luz del díaRedes sociales

Granada

La primera vecina que se cruzó con el agresor del hacha en Montefrío: «Pensé que me iba a dar en la cabeza»

Claudia, testigo directo del inicio del ataque, describe a El Debate cómo fueron los primeros segundos de terror y el clima de inseguridad que arrastra el municipio

Montefrío sigue tratando de asimilar el ataque con hacha que este lunes dejó a dos mujeres en estado crítico y a un hombre herido. Mientras el presunto agresor, de origen marroquí, ha pasado este jueves a disposición judicial, el juzgado ha decretado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, investigado por tres delitos de tentativa de homicidio y varios delitos de daños. Las dos mujeres agredidas continúan hospitalizadas en estado grave. En paralelo, continúan surgiendo testimonios que ayudan a reconstruir lo ocurrido..

Uno de los más relevantes es el de Claudia, una vecina que fue la primera en cruzarse con el atacante momentos antes de que se produjeran las agresiones. En declaraciones en exclusiva a El Debate, relata con detalle una escena marcada por la tensión y el miedo.

«Lo tenía al lado con el hacha en alto»

«Estaba trabajando, acompañando del brazo a una mujer de 92 años, cuando escuché pasos corriendo detrás», explica. Al girarse, se encontró de frente con el agresor: «Ya lo tenía al lado, vi el hacha y la alzó. Empezó a gritarme cosas en su idioma y a gesticular con el arma en la mano».

Según su relato, el individuo mostraba un comportamiento muy alterado. «Estaba muy nervioso. Incluso me hizo un gesto de silencio con la mano, como indicándome que no gritara», recuerda. Sin embargo, Claudia asegura que ni siquiera pudo reaccionar: «No me salía la voz».

A los pocos segundos y por suerte, el atacante se marchó corriendo.«Pensé que me iba a dar en la cabeza. Después, cuando supe lo que había pasado con el resto, fui consciente de que podría haberme matado sin ningún escrúpulo. Lo único en lo que pienso es en que tuve suerte porque, de las cinco personas que se encontró, yo fui la única a la que no quiso o no se le pasó por la cabeza agredir. No podría haber hecho nada; es más, si me hubiese dado por detrás, ni lo habría visto», afirma.

Minutos de pánico en el pueblo

Tras el encuentro, Claudia avisó a una compañera, que alertó a la Policía Local. A partir de ese momento, el miedo se extendió rápidamente por todo el municipio.

«Fueron minutos muy tensos. La gente estaba muy asustada, avisando por redes de que no saliéramos de casa», explica. Algunos vecinos incluso salieron en busca del agresor hasta que finalmente fue detenido por la Guardia Civil.

La agresión, ocurrida a plena luz del día, ha marcado un antes y un después en la percepción de seguridad en Montefrío, un municipio de poco más de 5.000 habitantes acostumbrado hasta ahora a una vida tranquila.

Miedo y sensación de abandono

Más allá del ataque, el testimonio de Claudia apunta a un problema de fondo. «Esto ha sido demasiado, pero se veía venir», sostiene, en línea con lo que ya recogió este periódico en testimonios anteriores de vecinos.

La vecina describe un cambio evidente en el día a día del pueblo: «Ahora la gente está poniendo cámaras en sus casas. Da miedo dejar el coche en la calle o incluso tender la ropa, porque sabes que te pueden robar. Salir de noche a tomar algo en alguna fiesta del pueblo ya no es lo mismo; significa ir preocupada y en alerta porque sabes que habrá peleas. A mí, como mujer, me da miedo; ya no te fías de ir sola».

También denuncia la falta de seguridad: «Llevamos mucho tiempo avisando. Ha tenido que pasar una desgracia para que se tomen medidas. No tenemos patrulla de Guardia Civil en el pueblo y la necesitamos».

En este contexto, lanza un mensaje claro a las autoridades: «Muchas otras agresiones y robos se repiten día tras día. Aquí hay gente trabajadora que lucha por tener su casa, su familia y su vida como para que venga gentuza a robarnos lo que nos cuesta conseguir con sudor y a perturbar la tranquilidad de las personas que quieren vivir tranquilas. Necesitamos sentirnos tranquilos», concluye.

Mientras tanto, Montefrío continúa bajo vigilancia y pendiente de la evolución de las víctimas, en un contexto marcado por la preocupación vecinal y la demanda de mayor seguridad en el municipio.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas