La ZBE ya son una realidad en las grandes capitales, mientras el resto de ciudades completan su despliegue este 2026
Menos tráfico y mejor aire: Granada presume de resultados en pleno debate por su Zona de Bajas Emisiones
El Ayuntamiento constata una mejora del aire, menos vehículos sin etiqueta y un aumento del uso del transporte público en los primeros meses de aplicación
La implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en Granada empieza a dejar resultados visibles. Según un informe municipal sobre los seis primeros meses de funcionamiento, la ciudad ha logrado reducir de forma notable el tráfico de los vehículos más contaminantes, mejorar la calidad del aire y disminuir la circulación en las zonas más sensibles del centro.
Uno de los datos más relevantes es la caída progresiva de los coches sin distintivo ambiental, que han pasado de representar más del 12 % del tráfico antes de la entrada en vigor de las sanciones a mínimos cercanos al 7 % en marzo de 2026. Un descenso que evidencia un cambio en la composición del tráfico hacia modelos menos contaminantes.
Mejora del aire y descenso de emisiones
El informe analiza las dos estaciones de medición de calidad del aire de la ciudad y confirma una tendencia descendente en los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales contaminantes asociados al tráfico.
En la estación del Palacio de Congresos, la media anual se sitúa en 16,3 microgramos por metro cúbico, con valores especialmente bajos en los primeros meses de 2026, incluso en invierno, cuando tradicionalmente se registran los picos más altos de contaminación. En paralelo, la estación de Granada Norte también refleja una mejora interanual, aunque más moderada, con una reducción cercana al 16 % en el primer semestre analizado.
Menos tráfico y cambio en la movilidad
La reducción de emisiones se acompaña de un descenso en el volumen total de tráfico. Durante los primeros meses de 2026, la circulación en la ciudad se sitúa entre un 8 y un 17 % por debajo de los niveles previos a la pandemia.
Este cambio se produce, además, en paralelo a un aumento del uso del transporte público. Granada cerró 2025 con más de 30 millones de viajeros en autobús, lo que supone un incremento superior al 7 por ciento respecto al año anterior y el mejor dato desde 2019.
Una ciudad con debate abierto
El Ayuntamiento defiende que estos datos consolidan el impacto positivo de la ZBE en la movilidad y el medio ambiente. Sin embargo, la medida sigue generando debate político y social, especialmente por su impacto en conductores y comercios, como ya se ha evidenciado en los últimos meses en la ciudad.
En cualquier caso, los primeros indicadores apuntan a un cambio estructural en la forma de moverse por Granada, con una progresiva reducción del tráfico más contaminante y una mayor apuesta por alternativas sostenibles.