Antes o después las bajas emisiones van a llegar a todas España

Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) que cubren gran parte de Málaga están también detrás de la compra de coches híbridos

Málaga

El parque móvil de Málaga se reinventa: los coches ECO crecen un 540 % en seis años y se desploma el diésel

La provincia acelera hacia la movilidad verde impulsada por las Zonas de Bajas Emisiones y el adiós definitivo al diésel

La carretera malagueña ya no es la de antes. Ni mucho menos. Entre 2019 y 2025, la provincia ha vivido una auténtica revolución silenciosa bajo el capó de sus coches. Los datos oficiales de la DGT no dejan lugar a dudas: el distintivo ECO ha pasado de ser una rareza a convertirse en el rey del asfalto. Y todo, en un suspiro.

Hace solo seis años, en Málaga apenas circulaban 11.090 turismos con etiqueta ECO. Una cifra casi anecdótica. Pero al cierre de 2025, esa flota se ha disparado hasta las 70.999 unidades. El incremento es del 540 %. Impresionante, ¿verdad? Pues no es más que el reflejo de un cambio de mentalidad que ha calado hondo entre los conductores.

La ZBE aprieta las tuercas a los diésel

El Ayuntamiento de Málaga puso en marcha su Zona de Bajas Emisiones (ZBE) el 30 de noviembre de 2024, con un año de gracia sin multas. Pero eso se acabó. Ahora, las 97 cámaras instaladas vigilan las 404 hectáreas del centro y ya empiezan a llegar las primeras sanciones de 200 euros.

La concejala de Movilidad, Trinidad Hernández, defendió la medida asegurando que los coches empadronados en la capital podrán circular «hasta que vayan al desguace». Una decisión pensada para no castigar a las familias con menos recursos. Lo cierto es que la presión ha funcionado.

El año pasado, de los 39.248 coches nuevos matriculados en la provincia, 16.958 lucían la pegatina ECO. Eso es nada menos que el 43,2 % del mercado. Una cuota seis veces superior a la de 2019. Y es que los malagueños han entendido el mensaje: o te adaptas, o te quedas fuera.

Cae el diésel y suben los eléctricos

Mientras los híbridos y los enchufables suben como la espuma, el gasoil se desinfla sin remisión. En 2019 se matricularon 22.197 turismos diésel en Málaga. En 2025, apenas 4.226. Una caída brutal del 81 %. Los datos de ventas del sector lo confirman: las compras de coches de gasolina bajaron un 12,3 % y las de diésel se desplomaron un 47 % el año pasado.

Pero si hablamos de crecimiento espectacular, el podio se lo lleva el coche eléctrico puro, el de etiqueta CERO. Málaga pasó de tener 742 unidades testimoniales en 2019 a contar con 18.106 a finales de 2025. Solo en el último año se matricularon 5.829. Ya superan ampliamente a los diésel nuevos. Un vuelco histórico.

«Ha sido un año mucho mejor de lo esperado», reconoció Raúl Morales, director de comunicación de Faconauto, en declaraciones recientes. Y añadió que los planes MOVES y la renovación del parque tras la dana han sido claves. El optimismo reina en el sector para 2026.

Málaga, sexta con más coches

A pesar de este baño de modernidad, el desafío sigue siendo mayúsculo. La provincia cerró 2025 con una flota de 938.048 turismos. Si sumamos motos, furgonetas y camiones, la cifra total asciende a 1.396.623 vehículos. Una auténtica marea de metal y ruedas.

La densidad es apabullante: 780 coches por cada 1.000 habitantes. Eso coloca a Málaga como la sexta provincia de España con mayor presión circulatoria. Por delante incluso de Madrid, que tiene 772, y muy lejos de Barcelona, con 629. El reto ahora no es solo comprar limpio, sino también circular sin colapsar.

Los cerca de 100.000 vehículos altamente contaminantes que han salido del censo en seis años son una buena noticia. El grupo «Sin Distintivo» cayó de 289.014 unidades en 2019 a 190.164 en 2025. Pero aún queda mucho parque antiguo por renovar. El diésel, pese a su hundimiento en ventas, sigue siendo el rey del censo con 475.392 unidades.

La senda litoral, la ronda y las avenidas siguen llenándose cada mañana. Los malagueños han abrazado la etiqueta ECO con una rapidez asombrosa. Pero la batalla contra la congestión y las emisiones está lejos de terminar. El próximo capítulo, con las restricciones de la ZBE ya en marcha, promete ser apasionante.

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