Camión trabajando en la mina de Riotinto (Huelva)

Camión trabajando en la mina de Riotinto (Huelva)Eduardo Briones | Europa Press

Andalucía

Huelva, capital minera de España: los metales críticos impulsan una nueva edad de oro en la vieja Onuba

La provincia onubense concentra el 70 % de la producción andaluza y cerca del 23 % del total nacional

Huelva, la vieja Onuba, ha recuperado con fuerza un papel que parecía reservado a los libros de historia. La provincia vuelve a ser el epicentro de la minería española, liderando un sector estratégico que no solo impulsa la economía andaluza, sino que también refuerza la posición de España en el mapa europeo de los metales críticos. El subsuelo onubense vuelve a latir con la intensidad de sus mejores tiempos.

Los datos lo confirman con rotundidad. En 2024, la producción minera de Huelva alcanzó los 868 millones de euros, lo que representa el 70 % de toda la actividad minera en Andalucía y cerca del 23 % del total nacional. Una cifra que convierte a la provincia en la gran locomotora del sector y en uno de los principales polos industriales del país.

Andalucía mantiene así su liderazgo nacional, concentrando casi el 34 % del valor total de la minería española. Pero si se analiza únicamente la minería metálica, el dominio andaluz resulta aún más aplastante, ya que acapara el 87 % de toda la producción nacional. Buena parte de ese liderazgo tiene nombre propio: Huelva.

El impacto económico va mucho más allá de las cifras de facturación. Según Aminer, la minería metálica generó en España en 2024 un valor añadido bruto (VAB) de casi 1.100 millones de euros. De esa cantidad, las empresas mineras de Huelva aportaron por sí solas 1.040 millones, es decir, el 96 % del total de las compañías asociadas a la patronal andaluza.

Pero la verdadera dimensión del fenómeno se mide en empleo. Las explotaciones onubenses generan actualmente 2.215 puestos de trabajo directos y cerca de 11.400 entre empleos indirectos e inducidos. En comarcas que durante décadas sufrieron la despoblación y la falta de oportunidades, la minería se ha convertido en un auténtico motor de fijación de población y desarrollo.

Dos grandes compañías sostienen este renacimiento. Atalaya Mining opera la histórica mina de Riotinto, mientras que Sandfire Matsa explota Aguas Teñidas, Mina Magdalena y Sotiel. Entre las cuatro instalaciones activas, Huelva concentra una de las mayores producciones de cobre, zinc y plomo de toda Europa occidental.

Riotinto simboliza mejor que ninguna otra explotación esta resurrección minera. Reabierta en 2016 tras años de inactividad, la mina arrancó con una producción de algo más de 26.000 toneladas de cobre. Apenas una década después, en 2025, superó las 51.000 toneladas, duplicando prácticamente sus registros iniciales.

El crecimiento ha sido espectacular. La planta procesó el pasado año 16,6 millones de toneladas de mineral, un récord absoluto para la explotación. Paralelamente, la inversión acumulada alcanza ya los 600 millones de euros, mientras la plantilla directa ronda los 600 trabajadores, la mayoría procedentes de la Cuenca Minera.

Además, Atalaya ha obtenido la autorización para extender la explotación al yacimiento de San Dionisio, una nueva corta que añadirá más de 80 hectáreas, prolongará la vida útil de la mina nueve años adicionales y permitirá extraer otros 13 millones de toneladas de mineral.

Sandfire Matsa, por su parte, mantiene un ritmo inversor igual de ambicioso. La compañía gestiona tres minas subterráneas y una moderna planta de tratamiento capaz de procesar 4,7 millones de toneladas anuales. En 2025 ha batido además su récord de producción de zinc, superando las 91.000 toneladas.

Desde su llegada a Huelva, Sandfire Matsa y sus anteriores propietarios han destinado más de 2.000 millones de euros a la provincia. Cada año invierte entre 100 y 110 millones adicionales, consolidando un efecto tractor que beneficia a centenares de empresas auxiliares y proveedores locales.

Aguas Teñidas, reactivada en 2009 tras el desplome de los precios de los metales, sigue ampliando su potencial con nuevos proyectos como La Calañesa. Mina Magdalena, descubierta en 2013, representa otro de los éxitos exploratorios más destacados de la última década en la Faja Pirítica Ibérica.

Sotiel, en Calañas, completa este potente triángulo industrial. Su historia se remonta a la época romana y, tras varios periodos de actividad y cierre, volvió a la producción en 2015. Hoy extrae cobre, zinc, plomo, plata y oro, metales críticos para Europa, manteniendo viva una tradición minera milenaria.

Nuevos proyectos

El futuro apunta a una expansión aún mayor. Actualmente, Huelva cuenta con 37 permisos de investigación vigentes y otros 96 pendientes de concesión. La superficie en estudio supera las 280.000 hectáreas, una muestra del enorme interés que sigue despertando el potencial geológico de la provincia.

La próxima incorporación será Masa Valverde, también bajo gestión de Atalaya Mining. La nueva mina podría iniciar operaciones en el primer semestre de 2026, con una inversión de 175 millones de euros. Su puesta en marcha generará 160 empleos directos y alrededor de 600 inducidos.

A ello se suma el prometedor proyecto Iberian West Belt, promovido por Emerita Resources entre Puebla de Guzmán y Paymogo. Sus yacimientos albergan cobre, zinc, plomo, plata y oro, con una vida útil estimada superior a los 25 años y una relevancia estratégica para la autonomía minera europea.

En un contexto global marcado por la llamada transición energética, la electrificación y la creciente demanda de materias primas críticas, Huelva se encuentra en una posición privilegiada. El cobre, el zinc o la plata son esenciales para fabricar vehículos eléctricos, redes eléctricas, baterías y tecnologías renovables.

La provincia no solo revive su glorioso pasado minero. Está construyendo, con inversiones millonarias, innovación y empleo de calidad, un futuro industrial de primer nivel. Huelva vuelve a extraer riqueza de sus entrañas y, esta vez, lo hace mirando decididamente hacia el siglo XXI.

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